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sábado, 16 de marzo de 2013

Autores de cerca - Victoria Álvarez



Nueva entrevista, esta vez a Victoria Álvarez, autora de Hojas de dedalera y Las eternas



Para empezar a conocernos, ¿quién es Victoria Álvarez? 
Victoria Álvarez es una chica como tantas otras que vive en Salamanca, donde está realizando ahora mismo una tesis doctoral en Historia del Arte que trata de compaginar con la redacción de sus novelas. Cuando no está trabajando en ninguna de las dos cosas le gusta pasar el tiempo leyendo historias ambientadas en la Inglaterra victoriana, escuchando música metalera, saliendo con sus amigos, viajando siempre que puede... También le encantan los animales, la moda, los videojuegos, el chocolate y las películas de época. No hay muchos misterios; por suerte casi todos se encuentran en sus novelas.


¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Puedes contarnos qué fue y qué te motivó a hacerlo?
Creo que empecé a escribir a los nueve años simplemente porque disfrutaba tanto leyendo, y me metía de tal manera en las historias, que me preguntaba qué se sentiría al darles forma por mí misma. Lo primero que escribí fue un relato de fantasía que regalé a mis padres por Navidad y tres años más tarde comencé mi primera novela, una historia de ciencia-ficción con naves espaciales completamente distinta de lo que suelo escribir ahora mismo. Me lo pasé tan bien con la experiencia que desde entonces no pude parar.


¿En qué te inspiras a la hora de escribir tus novelas?
Normalmente las ideas surgen por sí mismas, sin estar necesariamente relacionadas con nada que me rodee. Me gusta darles vueltas durante mucho tiempo, normalmente varios meses, a veces incluso años enteros, hasta que las piezas comienzan a encajar y entonces puedo sentarme delante del ordenador para planificar de una vez lo que con un poco de suerte se acabará convirtiendo en una historia. Es un proceso muy lento que no tiene sentido tratar de acelerar. El arte siempre necesita tiempo para madurar.


¿Tienes algún lugar especial para escribir? ¿Una manía?
Suelo escribir por las tardes en el salón de mi casa. Y tengo muchas manías, muchísimas... No puedo hacerlo si hay alguien hablando cerca de mí, o si está la televisión encendida o la radio, o si simplemente suena música. Necesito silencio absoluto para conseguir concentrarme. También me aseguro siempre de quitarme mis tres anillos y de lavarme las manos antes de empezar. Y no soporto que me interrumpan; a veces me dicen algo cuando estoy en la parte más emocionante de una escena y me pongo de los nervios al darme cuenta de que he perdido el hilo. ¡No os imagináis la paciencia que tienen los que conviven conmigo a diario!


¿Qué estás leyendo?
Ahora mismo estoy en una época frenética por la cantidad de trabajo que tengo, así que no consigo sacar tanto tiempo para leer como me gustaría. Pero hace poco me enviaron de Inglaterra unas cuantas novelas de terror con las que me lo estoy pasando muy bien. Me gusta mucho Susan Hill y recientemente terminé de leer “Dolly”, y en estos momentos estoy con otra de sus novelas, “The mist in the mirror”. También me ha gustado mucho “Florence & Gyles” de John Harding, en mi opinión una obra maestra tanto por su estilo como por cómo fusiona “Una vuelta de tuerca” con relatos de terror de Edgar Allan Poe. Me ha parecido tan increíble que no hago más que recomendarlo.


¿Cuánto tardaste en escribir Hojas de dedalera? ¿Y Las eternas?
“Hojas de dedalera” me llevó unos seis meses, y “Las eternas” un poco menos, aunque en ambos casos hubo detrás un exhaustivo proceso de documentación que se prolongó durante bastante tiempo. Concretamente el de “Las eternas” me llevó casi cinco años dado que se trata de una novela sobre la que he vuelto en varias ocasiones, reescribiendo una y otra vez la historia hasta que quedé conforme con el resultado. Ahora mismo creo que escribo bastante más rápido, aunque como siempre digo eso no tiene por qué ser sinónimo de escribir mejor. En ocasiones un escritor tiene que esperar años de brazos cruzados, simplemente pensando en su historia, antes de atreverse a ponerla por escrito de una manera que consiga hacerle justicia a lo que ha imaginado.


¿Es difícil decidir el nombre de los personajes de tus obras?
No demasiado. Siempre lo hago atendiendo a un simbolismo, tratando de que sean nombres que concuerden con sus personalidades. Los antiguos romanos sostenían que “nomen est omen”, es decir, que “el nombre es el destino”, y yo estoy de acuerdo con ello. Muchas veces el simple hecho de bautizar a un personaje con el nombre correcto consigue revestirlo de un carisma arrollador. A mí me gusta mucho jugar con la etimología de los apellidos, además de introducir en mis novelas guiños a personajes de Shakespeare, de Jane Austen, de Charles Dickens, de Wilkie Collins...


Para finalizar, ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente? 
Sobre eso no puedo contar demasiado, no hasta dentro de algunas semanas... Lo único que puedo decir es que si todo sale como espero, ¡vais a llevaros una enorme sorpresa!


Muchas gracias por tu tiempo Victoria. Muchos besos.
¡Muchas gracias a vosotros por leerme! ¡Un fuerte abrazo!

1 comentario:

  1. Yo creo que ma que una mania es de de lógica que alguien no pueda escribir si encima están hablando a su lado, que habrá quien pueda o no le importe, pero yo también me sentiría incapaz de hacerlo, por ejemplo leer no puedo si esta la tele o hablando a mi lado.

    No sabia que las eternas tuvieran todo ese trabajo de documentación lo tendré en cuanto, pero seguro que se nota cuando se lee.

    Besos

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