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sábado, 31 de julio de 2010

Concurso de verano


Hola!!!!
pues ya comenzó el concurso!!!!
las votaciones serán mediante encuesta, que se encuentra en la parte izquierda del blog....
suerte para todas y perdón por tardar tanto en ponerlo, pero es que mi internet no va y he tenido que pedir asilo en casa de una vecina... XD....
un beso enorme y surte para todas!!!!
el día 23 saldrán los ganadores!!!!!

Don't stop believing, by Anna Cullen


Era uno de esos días en los que no podía sentirme más sola, en los que solo me daba cuenta de lo cruel que era mi realidad. Eran mediados de Junio, las vacaciones estaban a todo lo que da; todos disfrutaban de su nueva adquirida libertad en compañía de sus amigos. Ese era unos de los motivos que me hacían sentirme sola. Durante el ciclo escolar podía evitar los problemas concentrándome en la escuela pero una vez en las vacaciones no había manera de evadirlo.
Vivía en un pequeño pueblo en las afueras de Detroit, no era un lugar muy poblado y vivir aquí era tranquilo. Mis padres eran Charlie y Reneé Swan, ese era la causa de mi miseria. Ya no podía soportar sus problemas y hacer como si nada ocurriera.
Era cosa de todos los días escuchar al menos tres discusiones. Charlie no podía soportar a mi madre por alguna razón, todos los días estaban irritados y eso solo hacía que se desquitaran con el resto del mundo. Mi vida no siempre fue el desastre caótico que ahora es, Charlie alguna vez fue la clase de padre que mejor no podía haber pedido y Reneé no siempre fue la mujer estresada que ahora era; solíamos ser normales, seguro seguíamos teniendo peleas y discusiones pero nada fuera de lo normal, y definitivamente no tres veces al día.
Es como si ellos no pudieran vivir si no se contradicen. Si Reneé dice blanco, Charlie dice negro no importa en qué situación; ellos estaban tan metidos en su propia rivalidad que no se daban cuenta de cómo alguien más salía afectado. Este era el primer verano que me hacía sentir tan miserable. El primer verano después de que todo esto pasó.
Mis vacaciones pasadas no podían compararse con esto. Mis vacaciones pasadas fueron como cualquier lapso vacacional de una adolescente de diecisiete años, rodeada de amigos, pasándola bien, riendo, jugando.
¿Qué le había pasado a mis amigos?
En realidad solo había tenido un verdadero amigo. Jacob Black.
El me entendía y en muchas maneras era el hermano que nunca tendría. Siempre podría sacarme una sonrisa, aunque estuviera triste. El era mi fuente personal de felicidad. A mala hora se le ocurrió marcharse.
El me dejo, aunque no apropósito. Su madre había estado enferma por ya varios años y Billy, su padre, decidió que tendrían que llevarla a la ciudad para poder tenerla bajo mejor cuidado. Desde luego, yo no podía evitar que Jacob estuviera con su familia así que lo convencí de irse, de que no se preocupara por mí, pero obviamente lo necesitaría más que nunca considerando lo que ocurre.
Jake llamaba al menos cada semana y el estaba al tanto de lo que pasaba en mi casa pero ¿Qué podría hacer él? El trataba de tranquilizarme por el teléfono, me decía que algún día esto iba a acabar, las peleas no duran por siempre. Mas fácil decirlo que hacerlo.
Ahora estaba viendo hacia afuera por mi ventana de mi cuarto en el segundo piso. Solo miraba como no todas las personas sufrían como yo, y me alegraba que no lo hicieran, nadie se merecía pasar por esto. Yo no se lo desearía a nadie.
Estaba tan concentrada en mis propios pensamientos que cuando comencé a escuchar gritos en la cocina me exalte. Ahora ya casi era media noche y seguían discutiendo; ya llevaban seis discusiones, al menos que yo había escuchado. En la calle, que estaba bastante concurrida para ser las 11:30pm, algunas personas que pasaban por la casa se le quedaban viendo extrañamente y luego se alejaban rápidamente. No podía culparlos, ¿Quién no quisiera alejarse de aquí? Ellos si podían irse sin tener que afrontarse a consecuencias, yo no.
Ya me había pasado la idea por la cabeza de huir, al menos por unas horas en lo que ellos discutían, después de todo, mientras sus discusiones están en plena acción no existe nadie más. Comencé a preocuparme cuando los gritos comenzaron a subirse de tono.
Suficiente.
No podía quedarme aquí ni un segundo más. No podía seguir escuchando como mis padres se peleaban por nada. Tenía que irme de aquí.
Rápidamente me pare de donde estaba y tome el dinero que estaba a mi alcance y mi celular. Calcule la distancia de mi ventana al árbol más cercano; si alcanzaría a bajar por ahí. Estaba segura de realizar mi plan y si salía por la puerta principal lo más seguro es que de alguna u otra forma pararían al discusión y se desquitarían conmigo.
Baje el árbol bastante rápido, al menos lo suficiente rápido como para tratarse de una persona con cero coordinación. Comencé a caminar por la banqueta una vez que estaba fuera de la vista de mis padres. No sabía a dónde iría pero cualquier lugar sería mejor que mi propio hogar.
La noche, casi madrugada, estaba bastante cálida aunque con una linda brisa. Muy veraniega. En cualquier otra circunstancia habría disfrutado del clima. Antes de que pudiera darme cuenta estaba frente la estación de tren, no sabía si había venido a propósito o no, pero viajar en tren no sonaba como mala idea. Rápidamente compre mi boleto en el dispensador automático y me senté en unas de las bancas a esperar el tren.
¿Cuándo deje que mi vida se saliera de mi control? ¿Cuándo perdí todo lo que alguna vez había tenido? ¿Qué había hecho para merecer esto?
Antes de lo que había esperado el tren estaba frente a mí. No dude en meterme de una vez, más vale que saliera rápido. Ya era una urgencia salirme de aquí.
No pude reprimir unas cuantas lágrimas que se deslizaron por mis mejillas en camino a. . . a. . . no tenia idea a donde, pero en camino a un lugar lejos de ahí. Después de estar quince minutos dentro del tren decidí que sería mejor bajarme en la siguiente parada, no querría estar en un tren todo el rato.
Casualmente en la parada que decidí bajarme era una parte muy poco concurrida, pero aun así mejor que algunos otros lugares. Si no estaba equivocada este boulevard te llevaba a un mirador donde podrían observar parte del rio. Era un lugar en el que solía venir cuando era pequeña, antes de que todo el desastre comenzara.
Comencé a pasar por la acera, rodeada de risas y gritos provenientes de los pocos locales que seguían abiertos. Al parecer estaban pasando un buen rato. Suspire. Yo extrañaba sentirme así.
Camine por unos cuantos minutos hasta que por fin llegue a mi destino, me recargue en el pequeño barandal, dejando que las memorias me invadieran poco a poco. Memorias que anhelaba regresaran.
“Eran nuestras vacaciones de verano tres años antes de todos los problemas. Mi mama estaba obsesionada con completar un álbum de todos nuestros viajes.
-¡Vamos Bella! Tomate una foto mirando hacia el rio-me grito mi mama, aunque no estaba tan lejos.
Conforme caminaba hacia el barandal conseguí tropezarme y tirar mi nieve, manchando así mis shorts.
-Ay Bella-mi padre rio antes de ayudarme a levantar.
Mi madre solo reía mientras capturaba la escena”
Como extrañaba escuchar a Reneé reír. Extrañaba que todo fuera como antes, pero después de escucharlos discutir por tanto tiempo de alguna forma perdí mi fe.
Lagrimas recorrían a rienda suelta mi rostro, y dejaba que se cayeran. Tarde o temprano tendría que sacar todo esto.
-¿Estás bien?- pregunto una voz detrás de mí. Una voz aterciopelada.
Me tomo completamente por sorpresa y rápidamente me di la vuelta para ver quién era el extraño. La última vez que había checado no había nadie aquí, ¿Que haría otra persona aquí?
Estaba un poco oscuro por lo que mis ojos se estaban tardando un poco en ajustarse. Mayor fue mi sorpresa cuando pude ver completamente al extraño.
El era alto, no muy musculoso pero tampoco flacucho, su piel era casi igual de pálida que la mía. Esta vestido con unos shorts color crema y una camisa de manga corta verde oscuro. Su rostro era hermoso, no había otra palabra para describirlo. Su quijada parecía haber sido cuidadosamente tallada, al igual que el resto de sus facciones. Tenía el pelo de color de cobrizo, bronce. Pero lo que más llamo mi atención fueron sus ojos. Fácilmente eran el color de ojos más hermoso y brillante que había visto; eran de un verde esmeralda divino.
-Umm. . . no. . . si. . . no se-trate de decir, pero no salía nada coherente.
-Yo soy Edward-dijo el extraño, parecido a un dios griego, mientras extendía su mano.
Tarde un poco en reaccionar pero después de un rato extendí mi brazo y de igual manera me presente.
-Bella-mi voz apenas un susurro.
-¿Y qué haces tan sola a esta hora?-me pregunto. Y aunque viniendo de otro desconocido esa pregunta se me hubiera hecho demasiado extraña, viniendo de Edward no.
El por alguna extraña razón me inspiraba un poco a confiar, algo que no había sentido en mucho tiempo.
-Problemas-le respondí sinceramente. El no tenía porque enterarse de todo lo que pasaba por mi vida. Aparte no tenia porque condenarse a sí mismo a tener que escucharme.
-Te mire cuando ibas caminando por el boulevard. Se me hizo extraño que alguien estuviera caminando a esta hora, aparte sola. ¿Qué es lo que te tiene tan triste?-me pregunto. Me tomo de la mano y me llevo a sentarme en una de las bancas de mármol que estaban cerca.-No es bueno que este así, no deberías de guardarte eso que te está dañando. Ya sé que solo soy un desconocido y que probablemente vas a pensar que estoy loco pero por algún extraño motivo quiero saber. No me gusta verte así.-me dijo con una ligera sonrisa en los labios mientras con su otra mano me limpiaba una lagrima que acababa de deslizarse.
Una persona normal no confiaría en el. Una persona normal ya hubiera salido corriendo o llamado a la policía. Pero, yo no era una persona normal y Edward me había ofrecido escuchar, algo que yo había necesitado desde hace tiempo.
Le conté todo. Absolutamente todo. No me salte ningún detalle, ahora que recordaba nunca le había contado tanto a una persona, ni siquiera a Jake. Edward solo me escuchaba, no de esa manera que piensas que le entra por un oído y le sale por el otro, sino que en verdad le importaba. ¿Por qué? Ni siquiera yo podría entender eso, pero me alegraba. Tener a Edward a mi lado, aunque fuera solo por este momento me hacia olvidar de lo sola que me había sentido.
Después de contarle todo lo desastroso que me había ocurrido el solo me abrazo, así nada mas, sin decir nada. Pero ese simple gesto me reconforto más que todo lo que alguna vez me dijo Jake.
Edward comenzó a contarme mas sobre el, de esa forma fuimos conociéndonos un poco mas y me di cuenta de que no éramos tan diferentes, intercambiábamos gustos. Encontraba a Edward como una persona fascinante, algo dentro de mi me decía que el seria especial. Todo el rato que hablamos yo todavía seguía en sus brazos, el no hizo ningún movimiento como si estuviera incomodo y yo no me iba a quejar.
En una parte de la noche la luna se puso en una posición hermosa sobre el rio, inclusive el agua parecía mucho mas clara con el reflejo de la luna.
-Qué lindo se mira, ¿No crees?-le dije a Edward mientras me volteaba para verlo a la cara.
Su rostro estaba a pocos centímetros del mío. Nuestras narices apenas se rozaban. Edward se miraba aun más hermoso gracias a la luz que venía de sobre nosotros.
Yo sabía lo que pasaría. Como también sabía que no quería evitarlo. Edward comenzó a acortar la distancia entre nosotros poco a poco, hasta que ya no quedo distancia que avanzar.
No habría palabras para describir el millón de sensaciones que llegaron a mí una vez que nuestros labios se conectaron. Como si todo lo que alguna vez me hizo falta regresara a su lugar. Y por ese beso, se me olvido todo. No importaba nada más, solo él y yo.
Nos habíamos conocido hace unas horas, pero de alguna manera esto no se sentía mal.
Fue nuestra necesidad de respirar que hizo que nuestro beso se separara. Ninguno de los dos dijo nada por un momento.
No me quería marchar, este sería mi paraíso personal, pero tendría que irme. Ya eran las tres de la mañana y aun tenía que regresar a casa. Con un poco de suerte Charlie y Reneé ya estarían dormidos.
La inevitable, pero triste despedida fue breve. Ninguno de los dos nos queríamos ir pero éramos consientes de que ya era hora.
Juntos caminamos tomados de la mano hasta uno de los locales donde él había venido con sus amigos, no teníamos prisa. Le di un último beso de despedida y de nuevo le agradecí por estar ahí cuando no tenía a nadie. El solo me deslumbro con una de sus hermosas sonrisas torcidas.
Y de esa manera mi verano tomo un giro radical, inesperado pero perfecto. De ser el verano más miserable que jamás había vivo paso a ser el mejor de mi existencia, paso a ser el mas perfecto uno que seria difícil de olvidar. Todo gracias a él.
Estaba a punto de dar vuelta en la esquina para subirme al tren cuando mi celular sonó. Era un mensaje de Edward.
B,
Don’t Stop Believing.

Tu piel sabe a sal, by Leda

Resumen: los rayos del sol bañan el cuerpo de Edward mientras está relajado en Isla Esme esperando que Bella despierte. ¿es tan fuerte el calor? ¿Qué sentirá nuestro vampiro? ¿Qué pensamientos le invandirán? ¿Culpa? ¿Felicidad? ¿está en el paraíso o en el infierno?

Tumbado en la playa escuchaba el mar en su eterno viaje de ida y vuelta a la costa. Las olas bien podían ser el pulso de la tierra, suave, lento, a veces más fuerte... ¿podía sentir el mar emociones?
No era un ser vivo... pero yo tampoco y las sentía.
Continué con los ojos cerrados, mi mente descansando. No había ningún ser humano cerca, nadie que me importunara con sus pensamientos.
Dejé de respirar, hundiéndome en este pequeño instante de soledad. Eran tan escasos estos momentos en mi vida que ahora quería disfrutrarlo.
El ruido de mis dedos revolviendo la fina arena de la playa rompió un poco la quietud del momento.
Los granos dorados eran una cama perfecta para mí y me encantaba tumbarme, acomodar la dura forma de mi cuerpo en este molde suave y cálido.
El sol estaba saliendo. Podía notar los primeros rayos que comenzaban a calentar levemente mi cuerpo. A mi alrededor la vida también despertaba. Los animales nocturnos, silenciosos y tímidos, se habían escondido hace tiempo dejando paso a los alborotadores de la mañana: pájaros, insectos, algún roedor...
Los árboles también despertaban. Sus hojas se mecían con la brisa del amanecer y el rocío caía limpiando su piel de madera. Las flores comenzaba a abrirse, perezosas, dispuestas a desplegar su aroma.
Volví a respirar, tan silenciosamente como fui capaz, y me llené del increíble aroma de limpieza del amanecer.
Las olas estaban cada vez más cerca de mis pies. Las podía notar. Según pasaban los minutos el mar ganaba un poco de terreno a la arena de la playa. El sol subía rápido en estas latitudes y mis músculos se calentaban agradablemente.
Parecía un lagarto. Pensé. Y me reí de mis propias ocurrencias.
Una ligera brisa movió mis cabellos y los descolocó, acariciando mi piel, refrescándola.
Permanecí inmóvil.
Era tan delicioso dejarme simplemente estar. Yacer tumbado, como si fuera un muerte luminosa. ¿sería así la eternidad en el cielo?
No me entristeció este pensamiento. No ahora. Porque por primera vez en mi vida tenía un futuro. Una razón para mi existencia. Bella, mi Bella.
Abrí la boca y dejé que entrara el aire salado, lo paladeé. La noche anterior había encontrado el mismo sabor en la piel de ella. El mar había dejado su huella en su piel, haciendo que su aroma fuera menos floral y más fresco. Pero no menos apetitoso.
Una ola se atrevió a llegar a los dedos de mis pies y los moví relajado. El contraste entre el suave calor de los rayos del sol y el agua fría del océano era estimulante.
Si pudiera dormir, sería así. Tumbado, a la deriva.
Mi piel cada vez más cálida, mis poros relajados, mi pelo moviéndose rebelde casualmente, todo era perfecto.
Por un segundo envidié a los hombres que podían siempre mostrarse de esta forma. Yo debía caminar oculto, sin mostrarme nunca al sol. Sólo aquí podía sentirme seguro.
Aparté rápido estos pensamientos. Había aprendido que no me llevaban a ningún lugar bueno, muy al contrario, solían volverme melancólico y triste. Y no era el momento. No ahora.
Porque este era el tiempo más feliz de mi vida.
Mi luna de miel.
Con Bella.
Presté atención y la escuché respirar lenta y cadenciosamente. Debía seguir dormida. Podía reconocer su respiración y su corazón latir tranquilo.
Había sido tan hermoso. Verla a la luz de la luna casi me había vuelto loco el primer día. Y ahora, pasados los primeros momentos de pánico y tormento, de culpa y dolor, parecíamos una pareja normal. Todo lo normal que podíamos ser.
El agua se retiraba con cada ola y dejaba mi piel dura y fría llena de sal, que me cosquilleaba agradablemente.
Adoraba la playa. Si fuera por mí, viviría siempre aquí al sol.
Una de las mayores tristezas de mi naturaleza era tener que vivir continuamente en sitios sombríos y lluviosos. Terminaba por minar tu mente, te volvías depresivo. Todos en mi familia escapábamos eventualmente a lugares cálidos, seguros y secretos para los humanos.
Emmet y Rosalie solían ir a África, donde podían dar rienda suelta a la pasión de él por la caza.
Jasper y Alice viajaban al sur de Europa, ella iba de compras y él era feliz acompañándola.
Carlisle y Esme solían escaparse a esta isla que nos habían dejado.
¿Cuál sería nuestro lugar especial? ¿Aquel en el que nos ocultaríamos del mundo para poder ser nosotros mismos?
Recordé la primera noche. Su piel se había sentido tan suave bajo mis dedos, sus gemidos habían sido tan inesperados para mí. Por más que hubiera sabido del amor carnal a través de los pensamientos y las experiencias de los demás, nada me había preparado para aquello.
Era como estar en un tornado, sentías el placer tirándote fuera de tu cuerpo, y te desplazabas por el torbellino de emociones que causaba la electricidad del momento. Cuando terminaba, te sentías verdaderamente como si tu cuerpo hubiera sido lanzado a varios kilómetros por hora contra el suelo. Sólo que no había dolor. En su lugar había una calma, una tranquilidad, una suavidad intoxicante. La mente y el cuerpo llenos de pequeños terrones de azúcar.
Así había sido mi primera vez.
Luego había despertado al horror de haberme entregado a la lujuria, de no haber controlado mi cuerpo y haber permitido que mi naturaleza animal disfrutara, brutal e insensiblemente.
Bella. Mi pequeño amor. Cubierto por las marcas de mi inconsciencia.
Y lo peor, lo más terrible, es que si me detenía a pensarlo no me sentía culpable.
No podía encontrar ni un sólo segundo en que no hubiera disfrutado, que no hubiera sido extravagantemente excitante.
Durante días, demasiados, me había sentido terriblemente culpable. ¿Cómo podía el mejor recuerdo de mi existencia haber causado dolor a mi amada?
Sí. Era culpable. Culpable de amar. Culpable de necesitar aquel placer intoxicante. Culpable de desear su piel, de tocarla con fuerza, de querer hundirme en ella una y otra vez.
Si tuviera un alma, la hubiera vendido a cambio de eso.
Había luchado durante días contra ella, contra las sensaciones de mi cuerpo, contra la necesidad de tenerla, de poseerla. Pero ella se había entregado a mí. Demasiado tardé en comprender que me pertenecía, de igual forma que yo la pertenecía a ella.
Su cuerpo, dulce, caliente, suave... se entregaba al mío provocando un frenesí de sensaciones, y finalmente la lucha terminó. Y perdí.
O quizá gané.
Si algún día iba al infierno, sería feliz. Porque había tocado a un ángel.
Amarla la noche anterior en el mar, juntos como debió ser nuestra primera vez, suave, lento, conociendo mis límites y los de su delicado cuerpo.
Todavía sentía sus pequeños dientes en mi hombro.
Tal vez llevaría mis dedos marcados en mis caderas, porque cuando nos dejamos caer en la playa, mientras las olas acariciaban su cuerpo, ella se sujetó a mi espalda rodeándome por los tobillos y tuve que sostenerme en su cuerpo para no perder la cordura.
Mi dulce Bella.
Todavía resonaban sus jadeos en mis oídos.
Había gritado mi nombre justo antes de envolverme, de apretarme con fuerza. Me acariciaba con su cuerpo, con su interior, y yo no podía negarle nada, aun cuando tuviera tanto miedo, y me hundía en ella una y otra vez.
Noté mi miembro revivir aquí en la quietud de la playa. Sí, mi cuerpo parecía estar vivo ahora.
La siguiente ola me erizó la piel. El agua fría contrastaba contra el calor que ahora me envolvía.
Bella me calentaba por dentro tanto como los rayos del sol calentaban mi piel.
¿Qué haríamos hoy? Ultimamente había estado durmiendo demasiado. Seguro que era por el calor y la humedad del lugar.
Había poco que hacer en realidad en la isla. Podría llevarla a nadar, aunque los peces solían huir de mí, algo extraño, nunca me había alimentado de pez.
Podría llevarla a las copas de los árboles. Le había gustado poder observar desde las alturas la selva, los pájaros, los pequeños primates.
O podría tumbarla en la playa y amarla lentamente.
Llené los pulmones de aire y el sonido de mi garganta, casi gutural, me sorprendió.
Desde que había conocido a Bella había sucedido. Creía conocerme a mí mismo, pero no era así. Ella había despertado en mi partes que no sabía que existieran. Desde ese primer encuentro en la clase de biología, en que una gran erección me sorprendió a la vez que mi sed de su sangre se volvía irracional.
Mi cuerpo había despertado con ella.
Y mi pequeña, absurdamente, había pensado durante meses que yo no la deseaba.
Si supiera el doloroso autocontrol al que me obligaba se asustaría. O quizá no. Bella era así, temeraria. Seguro que se habría lanzado a romper todas mis barreras si hubiera sabido lo difícil que era para mí mantenerme alejado de ella, mantener mis manos ocupadas fuera de su piel.
La mayoría de las veces las escondía en mis bolsillos, de esta forma cumplía dos propósitos: guardaba mis dedos para mí, y ahuecaba mi pantalón para que no pudiera notar como brincaba una parte de mí al verla.
Había sido difícil. Doloroso y difícil. Mis hermanos habían hecho apuestas sobre cuando perdería el control. Pero lo había conseguido.
Y ahora podía tenerla siempre. Ahora no tenía que avergonzarme de las reacciones de mi cuerpo cuando veía el suyo, cuando la soñaba, cuando la deseaba, cuando simplemente dejaba que su imagen llegara a mi mente.
Porque esto era lo único que hacía falta para conseguir una completa y gigantesca erección: pensar en ella.
Últimamente me había encontrado pensando en su cuerpo cuando la convirtiera. Todavía me dolía esta posibilidad. Pero si quería ser sincero conmigo mismo, también lo deseaba. No podía ni imaginar como sería su cuerpo de suave, como se perfeccionaría su aroma. Sería ella. Y sería mía. Sólo mía. Para la eternidad.
Había dejado ya de castigarme por estos pensamientos. La primera vez que me asaltaron me encontré gimiendo en mi cuarto y tuve que ir a la ducha a limpiar mi cuerpo de mi propia debilidad. Pensar que podría al fin entregarme a ella sin miedo había hecho estragos en mi fortaleza y directamente sucumbí a la liberación.
¿Sería de esta forma?
Bella quería que la mordiera. Deseaba que fuera mi veneno el que circulara por sus venas.
¿Debía hacerlo?
Se lo había prometido.
Sin embargo, sabía que era egoísta por mi parte. Pero también era egoísta no darle la vida eterna a mi lado si era eso lo que ella quería.
Había tratado de planear la forma.
¿Sería cuando volviéramos a casa de mis padres? Allí ellos podrían ayudarme a controlarla, porque inevitablemente la convertiría en una asesina.
Mi Bella una asesina.
Me estremecí con este pensamiento tan doloroso.
Pero inmediatamente una imagen de ella entre mis brazos, saltando sobre mi cuerpo, mordiéndome sin miedo, entregándose con fuerza, inundó mi mente.
Estaba perdida e irremediablemente enamorado de ella.
Pronto la tendría entre mis brazos de nuevo. La había echado de menos. Había estado durmiendo por horas. No quería despertarla, pero comenzaba a dolerme no tocarla.
Y había una parte de mí que saltaba con el sólo pensamiento de sus tacto y de sus labios.
Gemí cuando otra ola enfrió mi piel acariciándome, cada vez más lejos el agua sobre mi cuerpo.
Sus labios. Esa había sido la última locura de mi Bella.
Si hubiera estado tumbado en la cama en lugar de la arena de la playa, habríamos caído al suelo por la fuerza en que había apretado mis pies.
Su boca era una tortura. Su lengua haciéndome arder mientras me recorría, su aliento lanzándome hacia una dimensión abrasadora.
No había querido que lo hiciera, había querido disuadirla, no era necesario, no quería obligarla. Pero en el momento en que sentí la suavidad de sus labios me entregué.
Si iba a ir al infierno al menos que fuera por una buena razón.
Podía recordar mis súplicas, como me alejaba lo más suavemente posible, y como ella una y otra vez me buscaba. No había querido agarrar su pelo aunque mis manos habían viajado mil veces y se habían retorcido en el aire deseando sujetarla. Pero tenía miedo.
Una dulce y dolorosa descarga me recorrió. Me obligué a inmovilizarme aunque fuera lo más difícil que había hecho nunca. Al menos cuando la amaba podía mover mis caderas, podía sentir las sacudidas de mi espalda. No ahora. Ahora debía estar inmóvil. El miedo a dañarla era demasiado fuerte en mí.
Recordé como mi cabeza había golpeado contra el suelo de arena fina una y otra vez, una única liberación de fuerza, un único movimiento, mientras el resto de mi cuerpo alcanzaba su zénit, mis rodillas algo levantadas, mis caderas tensas a sólo unos centímetros del suelo, mi boca abierta en un gruñido de satisfacción salvaje.
Ella había viajado a mis labios, pronunciando mi nombre, trayéndome de vuelta de este viaje al universo exterior.
Deseaba que despertara. Prepararía su desayuno, la mimaría, la acompañaría a la playa a tomar el sol.
Y me hundiría entre sus piernas.
Podía sentir su olor ahora con claridad. Como si estuviera a mi lado.
Separé mis labios deseando que fuera su sabor el que me llenara.
Las gotitas de agua salada eran deliciosas, me refrescaban.
La amaría aquí. Sujetaría sus caderas y tomaría el desayuno entre sus piernas.
Mis labios saborearían su piel mientras el agua salada la acariciaba.
Sí. Su olor era claro ahora.
Mi cuerpo caliente por el sol se tensó y mi columna se estiró mientras mi cabeza se inclinaba en la arena ante la imagen de ella bajo mi cuerpo.
Mi miembro palpitaba, deseoso, recordando el placer, deseándolo de nuevo. ¿volvería a sentir sus labios? ¿me acariciaría con sus dedos? ¿podría estar en su cálido y sedoso interior?
Un gemido húmedo salió de mi garganta mientras tragaba el veneno que llenaba mi boca.
Su olor. Fuerte. Redondo. Cuando se excitaba se convertía en un elixir de pasión.
Sabía que era un ser despreciable, pero deseaba morderla. Deseaba hundirme en su cuerpo y ver sus ojos desenfocados, sus pupilas ampliadas, mientras arremetía una y otra ven en ella, apretándome, temblando, disfrutando de un orgasmo ardiente y frío, y entonces yo hundiría mis dientes en su cuello y un placer salvaje me recorrería.
Mi lengua aleteó en mi boca, casi podía paladearla en el ambiente. ¿Tan lejos estaba?
-Eres tan hermoso.
Levanté mis párpados y la encontré. Estaba sentada a tan sólo un metro de mi. Me observaba con los ojos calmados, sus pupilas negras por la excitación, su cuerpo temblando por la anticipación, y su lengua pasó por sus labios humedeciéndolos.
Por un momento fui consciente de mí mismo a través de ella.
Brillante en la playa, una erección pulsando entre mis piernas mientras las olas golpeaban rítmicamente mi cuerpo.
-Ven.
La dije. Y extendí mi brazo.
Ella se levantó y caminó despacio, sólo llevaba un suave camisón azul lavanda que hacía parecer su piel irreal bajo el sol.
Cuando se sentó sobre mí noté que no llevaba más ropa y entre sus piernas pulsaba su piel ardiente.
-Te amo.- la dije.
Y me hundí en mi propio paraíso ardiente.

Tormenta veraniega, by Kassi




Summary: Una discusión me llevo a cometer el error de dejarlo ir, en verano y sin nada mejor que hacer que llorar, me fui a la playa donde encontré a mi salvación personificada.

POV Bella
-No puedes evitar que me marche-dijo Jake enfadado.
-No pienso dejar que te vayas con ella-conteste gritándole mientras que me ponía frente a la puerta cortándole la salida.
Ya me lo había avisado mi vecino, él no andaba solo cada noche, quería a otra y lo sabía; con cada pelea mi corazón se rompía más y más hasta llegar el punto de que un día no lo soportaría más y caería a los pies de la cama llorando sin remedio por un amor que quizás no valga la pena.
-Bella, apártate de la puerta…no eres quien para mandarme en nada-grito furioso.
-Soy tu novia, ¿es que eso no cuenta?-le conteste mientras que una lagrima caía por mi mejilla, mi corazón pronto no soportaría más.
-No, ya no eres nada-respondió apartándome de la puerta de un empujo, yo caí de bruces al suelo.
-Pues corre vete con tu amante, desgraciado-le grite, él solo me miro con odio, abrió la puerta y se marcho, dejándome allí sola y lagrimosa tendida en la triste moqueta.
Las lagrimas comenzaron a caer más rápido, al fin había conseguido lo que se proponía, romperme el corazón, dejándome una cicatriz de por vida en mi alma.
Me levante de la mugrienta moqueta, y sin saber que hacer, al final salí a la calle, ya había anochecido y los bañistas que se encontraban en la playa habían desaparecido, el tiempo era cálido y el aire limpio pero ni eso me podía calmar ahora. La puerta contigua a mi apartamento se abrió y mi vecino me vio, estaba allí en silencio mirándome con pena se acerco a mí y me abrazo.
-Tenias razón, no me quería-solloce en su pecho.
-No te merecía-fue lo único que contesto Edward.
-Lo amaba-le dije, me aparte de él-necesito estar sola-y así fue como se alejo de mi, partiendo rumbo a la playa. Lo vi marchar en silencio, aun con la vista borrosa por las lágrimas.
Mire a ambos lados, pensando en que tal vez Jake volvería arrepentido por lo dicho pero no había nadie, solo oscuridad a ambos lados. Salí de el porche y divague por las calles solitaria, mi mente se reducía a pensamientos pesimistas sobre la vida, ya no me quedaba nada, solo mi propia identidad.
De repente una tormenta veraniega azoto la ciudad, la inmensa nube que cubría todo el cielo, comenzó a descargar agua sin contemplación. No me fui a casa, deseaba seguir caminando por un largo rato más, tenía que encontrar una razón por la cual seguir adelante.
Ahora sí que necesitaba a alguien que me consolara pero ya no estaba Edward conmigo, sin pensarlo me fui a la playa.
Cuando toque la arena mojada, me sentí aliviada, aún llovía fuertemente pero era una gran ventaja pues ya no sabía cuáles eran mis lágrimas y cuales era las gotas de lluvia. En cada pisada me hundía en la tierra pero avanzaba decidida a encontrar a Edward.
Por fin divise en el horizonte arenoso una figura entre toda la oscuridad, era alta y esbelta, su figura resaltada levemente por su cabellera cobriza que me guiaba hacia allí.
Andaba despacio en mi misma dirección así que me puse a correr para alcanzarlo rápidamente, casi me caigo por el camino pero sin mayor percance llegue junto a él, me seque un poco las mejillas por si aún quedaban algunas lágrimas, pero fue inútil pues la tormenta no amainaba y se me volvieron a llenar las mejillas de agua.
Le agarre del hombro, el se dio la vuelta y me miro sorprendido.
-¡Bella!-acaricio mi mejilla, y yo en respuesta le sonreí-Pensaba que querías estar sola.
-Eso pensaba también yo-conteste bajando mi mirada-pero creo que cambie de opinión-murmure.
-¿A si?, dime qué piensas ahora-cogió mi mentón y busco mi mirada.
-Pienso que no quiero estar sola, quiero estar con alguien, y ese alguien eres tu-conteste mientras intentaba desviar mi mirada avergonzada.
La lluvia seguía cayendo sobre nuestras cabezas, mojando todo a su paso, yo ya estaba mojada hasta los huesos y mi pelo húmedo comenzaba a pegarse a mi cara.
-Bien, porque yo también quiero estar contigo-contesto cogiéndome de la mano-vamos a dar un paseo bajo la lluvia.
Las nubes se estaban moviendo, dejando paso a la luz de una luna llena bien resplandeciente, que se reflejaba en el inmenso océano.
-Jake no me merecía, ¿verdad?-pregunte sin ninguna razón.
-Nunca te mereció-contesto apretándome la mano, su contacto me era agradable y reconfortante, me pegue a su brazo sintiéndome bien. El me soltó la mano y la paso alrededor de mi cintura sonriendo.
-Eres demasiado especial para él, que solo es un patán-dijo Edward recordándome que él era una de las pocas personas que me quería…¿me quería?
-Edward… ¿tú me quieres?-le pregunte mirándole a los ojos; sus ojos centellearon.
-Mm…Si, te quiero más de lo que imaginas-se acerco a mí y atrapo mi boca con sus labios, lentamente se separo y espero mi contestación.
-No me refería a ese tipo de amor-le conteste-pero…-me acerque más a él y me puse de puntillas para cerras mis brazos alrededor de su cuello y volverlo a besar, como si fuera la medicina de esta maldita enfermedad que me carcomía.
Su boca era dulce como un caramelo, lo probé una y otra vez, mordiendo dulcemente su labio inferior, sintiendo su delicioso toque. Me dejo paso a su boca, mi lengua se interno y diviso su compañera de juego.
Me separe de él, respirando agitadamente y le mire sorprendida, por mi reacción y la de él.
-Bella…-susurro, le bese de nuevo pero esta vez le obligue a sentarse en la arena húmeda para yo poder sentarme encima de él.
La tormenta casi había amainado ya, pero aun seguía cayendo pequeñas gotitas de las nubes negras.
Mis manos viajaron a su camisa que ya estaba totalmente pegada a su cuerpo a causa de la lluvia, haciéndome poder contemplar su figura a través de mis dedos aun así con movimientos torpes y lentos le quite la camisa, botón a botón con urgencia y desesperación, intentando saciar mis ganas de pegarlo a mi piel.
Le seguía besando cuando sus manos tocaron mis pechos, ahora era él el que intentaba quitarme la camisa, por eso tuvimos que romper nuestro beso pero en cuanto me quede sin camisa, de nuevo mis manos y boca volvieron a pegarse a él como un imán. Su boca bajo hasta mi mandíbula besándola, me mordisqueo el cuello y después beso mi clavícula mientras me quitaba el sujetador.
Mientras tanto lo único que podía hacer era pensar en ese cuerpo que me esperaba y proferir leves gemidos de euforia y placer. El sujetador salto de sus manos hasta la arena, entonces sentí su boca en uno de mis pechos, como si fuera a mamar succiono levemente y con cuidado, sus manos me acariciaban todo el contorno de mi cuerpo, sintiendo mi piel bajo sus suaves dedos.
Me cogió de la cintura y me tendió en la arena húmeda para comenzar a besar todo mi cuerpo, bajo de mi pecho hasta el ombligo besando y lamiendo lenta y tortuosamente, me quito el pantalón con cuidado y metió la mano en mis bragas, tocando todo a su paso. Llego a mi centro y lo acaricio mientras sonreía mirando mi expresión de placer.
Como pude extendí mi mano y atraje su boca hacia la mía así que mientras me besaba seguía haciendo que sus dedos se introdujeran dentro de mí sin ningún miramiento.
-Venga mi niña, llega para que vea tu placer-dijo Edward con voz grave y profunda, claramente excitado.
Entonces sus gloriosos dedos se movieron de forma menos regular pero más rápido y me hizo llegar al cielo con un gruñido de su parte, en ese instante un rayo surco el cielo, dando claridad a toda la playa oscura dejándome ver mientras que disfrutaba sin control la cara de Edward sonriendo de lado y atrás la playa visiblemente más hermosa que de costumbre.
Los dedos de mi ahora Dios personal, salieron de mi, se los llevo a la boca y los chupo, yo asombrada le mire, él solo se arranco los pantalones dejándome ver su excitación, y acercándose a mi me beso fieramente, yo rodee su cintura con mis piernas y comencé a mover mis caderas tentándolo.
Se separo de mis labios pero yo lo obligue a volver de nuevo y como pude le saque el bóxer, y me gire para quedar encima de él, cogí su sexo entre mis manos y las moví alrededor de él.
Edward cerró los ojos disfrutando de mi contacto, comencé con un ritmo rápido y acompasado para que disfrutara…por ahora. Cuando mi mano noto como casi estaba por llegar al éxtasis, comencé a bajar el ritmo de mis caricias para hacerle sufrir solo un poquito y que desearas más llegar, así cuando consiguiera el placer seria aun más fuerte. Viendo lo que estaba haciendo, el notablemente molesto cogió mis manos con cuidado obligándome a moverlas.
-Sh…déjame llegar el timón ahora, marinero-le dije lo más sexy que pude en apenas un murmullo.
Ya estaba lo suficientemente ansioso cuando por fin moví mis manos más rápidamente, haciéndole temblar de gusto, y llegar a la cima de la gloria. Gruñó y se lamio los labios mientras se tumbaba de lado en la arena, respirando agitadamente.
-Oh, madre mía, sabía que te amaba pero es que ahora creo que me quiero casar contigo-dijo riendo, me agarro de las caderas y me acerco a él, besando todo mi cuello.
-Te di placer y tu a mí, pero aun no me hiciste tuya, que pena-le dije en el oído, suspirando.
-Pues vamos a ello-contesto cogiéndome de la cintura y subiéndome a él-haz conmigo lo que quiera, hoy soy todo lo que quieras-añadió besándome con dulzura.
-Me basta con que seas Edward-respondí lamiendo su labio inferior.
Entonces la naturaleza y yo nos pusimos en sincronía, cuando Edward me penetró dándome placer, un rayo cayó de nuevo del cielo. Sonriendo al recordar nuestro sitio para intimar comencé a moverme frenéticamente sobre mi amate, y del cielo comenzaron a caer gotitas de agua a mi ritmo, bañando mis cabellos.
Subí la cara al cielo, sintiendo las gotas en mi rostro a la vez que saboreaba los segundos al lado de Edward; subía y bajaba respirando entrecortadamente, pero me cansé de eso y me moví en círculos. Mire el rostro de Edward que también me observaba complacido, cogió mi cara entre sus mano y la acerco a él, me beso, pero como si estuviera alabando un dios, tan tranquila y delicadamente que lo ame desde lo más profundo de mi corazón.
Separe nuestras bocas, para comenzar a besar su cuello, sin poder detenerme, queriendo llegar junto con él a la cima y al último rincón de mundo si hacía falta porque lo necesitaba.
Mi ritmo aumento todo lo que pudo, ya no sabía si podía mas, bese su pecho y su ombligo; ya casi estaba llegando y lo sabía, el ruido de un trueno me sorprendió y subí mi cara, mire al cielo y reí, baje de nuevo la cabeza y empuje solo una vez más. Yo gemí, el gruño y el rayo sonó, todo acompasado, relamí mis labios mientras que me cerraba alrededor de él sintiéndome totalmente llena y complacida, este era un placer incomparable; me tumbe sobre Edward y le bese respirando rápidamente al igual que él. Aún seguía algo perturbada por todo el placer que había obtenido pero sonreí ampliamente.
-La mejor tormenta veraniega de mi vida-murmuro Edward abrazándome, acariciaba lentamente mi espalda y olía mi cabello, húmedo de nuevo.
-¿Podemos repetir otro día?-pregunte tontamente.
-Cuantas veces quieras…oye, ahora que me acuerdo de ese patán que te dejo ¿te vienes a vivir conmigo?-pregunto besando mi cabeza.
-Si, en cuanto me pueda levantar de este pecho tan cómodo que tienes-le respondí. La tormenta por fin había amainado y la luna llena hizo acto de presencia, recordándome que aunque la gente diga lo contrario, lo bueno no tiene porque ser pasajero…si no que lo malo siempre tiene un fin.

Con una palabra tuya, by Rochie Cullen



Secuela basada en el O.S de la Niñera
Bella fue a trabajar a la casa del Dr Edward Cullen, por unas semanas, pero al terminar el contrato , ella se marchó..y llevó consigo su corazón partido en dos……………..

Bella POV
Por más que me acariciaban los rayos del sol, aquí en Forks, esos no eran lo suficientemente fuertes ni calurosos, como para entibiar mi corazón.
Caminando por la playa, balanceando en mi mano mis sandalias de tiras, un vaivén similar a mi vida, no saber hacia donde ir.
Una briza movió mechones de mi pelo, tapando momentáneamente mis ojos, con impaciencia corrí mi pelo rebelde, necesitaba ver el camino o caería, normalmente mi destreza motriz se vería comprometida a estas alturas y saldría rodando a causa de la desigualdad del terreno. Miré alrededor de la playa, el verano se estaba iniciando sería cálido, pero no como en Florida, nada era igual, ni siquiera yo, había viajado alejándome de aquí pero tuve que volver, necesitaba encontrarme con él, necesitaba ser lo suficientemente madura para hablar con él.
Habíamos quedado en encontrarnos en este lugar, para las cuatro de la tarde, todavía faltaban dos horas, quise llegar antes para aclarar mis ideas, quise armarme de valor.
El estar frente a él me haría sucumbir, no sería capaz de contenerme.
No con el recuerdo del primer beso…Dios, yo lo inicie, no él y todo a causa de que evitaba hablarle
Flashback
_ Quiero saber ¿Qué pasa contigo? __ me había dicho y suspiró como si la situación le molestase en extremo_ ¿Qué te he hecho, para no hablarme y no mirarme?.
Recuerdo bien que me había sentado en una butaca…..trabajaba para él, era la niñera de su pequeña, pero ….muy dentro de mi quería ser más. El contemplarlo cada día me llevaba a limites jamás cuestionados.
_ Yo pues…._ no quería ponerme en evidencia sobre mis sentimientos_ Nada , señor Cullen . _ estaba cohibida por que me vio casi desnuda a causa de Nessi , ella me había mojado cuando le estaba bañando, dejándome con las ropas tan trasparentes que se veía cada detalle de mi delgado cuerpo.
_ Dime Edward, estoy cansado de señor Cullen aquí, señor Cullen allá, no soy tan viejo…_ se pasó su mano por la frente y luego lo deslizo hacia arriba metiendo los dedos entre su pelo, me moría por hacerlo yo, quería deslizar mis dedos por cada parte de su cuerpo._ ¿Si no te he hecho nada por que me evitas , no me hablas?_ mantenía mi mirada baja, no sabia que decirle, había caminado hacía mi y se arrodilló delante ,tomando suavemente mi rostro dejando sus ojos a mi mismo nivel, todavía escuchaba su voz _ extraño esos ojos color chocolate, esa sonrisa que alegra mi noche, Bella, si he hecho algo para………._ iba a interrumpirle , pero el puso un dedo sobre mis labios, su intención era silenciarme pero terminó en una caricia que fue separando mis labios, sus ojos que me mantuvieron hipnotizados empezaron a dilatar sus pupilas. Mi respiración se hizo confusa, entrecortada.
_ Bella , yo……. _ no terminó de hablar porque le cerré su boca con la mía , no aguanté el tenerlo cerca, olerlo.
Mis brazos se enroscaron a su cuello, mi beso fue espontaneo, pero él me correspondió con uno cargado de sensualidad, abrió mis labios, su lengua recorrió cada rincón de ella, saboree su esencia, me embrujó, me embriagó.
Fin del Flashback


Sabía que como cobarde había salido de la casa, me marché, no quise encontrarme de nuevo con él, me sentí muy egoísta por haber cedido a lo que pasó con nosotros, me sentí mezquina, pero no cambaría por nada esos recuerdos.
Mi madre me había contado que él fue a buscarme, pero como mamá creía que mi partida, era a causa de mis estudios, si…., porque yo no trabajaba para la agencia, que había proporcionado una niñera al Dr. Cullen , no , yo era hija de la dueña de la agencia y como Emily, la que debía cubrir ese trabajo, se había roto la pierna y mamá estaba desesperada yo había ido a remplazarle, pero no por dinero, sino como colaboración a mi madre, por todo el sacrificio hecho años anteriores y aun en ese momento, como estaba de vacaciones, por que había aprobado todos los exámenes, estaba de paso por tres semanas.
Eso comprobaba que la vida realiza giros imprevisibles, que los azares de la vida buscan marcar tu vida, si Emily no se hubiese roto esa pierna, yo no hubiera conocido a Edward Cullen, el amor de mi vida.
Pero como todo humano, hacemos estupideces, cometemos errores que después nos arrepentimos. Mi error, ceder a mis impulsos, tratar de tomar aquello que no me pertenecía.
Si esa noche ..no me hubiese quedado dormida..tal vez no estaría en esta posición, con este conflicto.

Flashback

Recuerdo haberme acurrucado a Nessi, pero la sensación de su cuerpo había cambiado cuando mi subconsciente percibió diferentes aromas, el olor tenía las características de Edward Cullen. Pensé hasta que rico sería dormir pegada toda la noche a ese perfume, mis pensamientos iban entre la conciencia e inconsciencia, un movimiento repentino me había alejado de ese cuerpito, abrí los ojos sorprendida y mi campo de visión quedó totalmente bloqueado por unos ojos verdes de pestañas largas (nunca había reparado que dentro de esos ojos había como pequeños detalles color zafiro)
_ No quise despertarte_ su voz estaba más ronca de lo habitual, trato de separarse pero mis brazos sostenían fuertemente uno de los suyos como si fuera una almohada.
_ Perdón.._ lo solté y mi rostro se había teñido de ese maldito color delator._ no me di cuenta.._ le dije
_ Lo sé estabas bien dormida y no quise despertarte, pero como la cama de Vanessa es muy pequeña, no ibas a amanecer muy cómoda.
_ Gracias…._ mi mente no había funcionado, el sueño no me permitió despabilarme, me pareció irreal tenerlo allí, como siempre guapísimo, con sus pantalones que le quedaban de maravilla su camisa abierta en el cuello.
Esos impúdicos botones dejaban ver una porción más de lo habitual de su pecho. Mi cuerpo decidió actuar por si mismo dejando de lado mi parte racional, me traicionó, mi respiración fue una sucesión de pequeños jadeos, al solo pensar que era la última noche, que lo vería.
_ Te dejo dormir Bella, mañana llegan los abuelos y de seguro será interminable el día, y estoy cansado. Acordamos con la agencia todo.. ….. ¿verdad?._ me había susurrado
_Si ..no se preocupe..
_ Con respecto a lo que hablamos….._ parecía inseguro..cosa rara en él_ esa charla la haremos.._ no quise escuchar
_ Si no se preocupe….._ había bajado mis ojos y lo concentré en mis manos, no había querido tocar ese tema, me dolía…estaba celosa de una muerta…..pero, es que uno no puede competir con un muerto. No quería que viera el dolor reflejado en ellos, los dos habían entrado profundamente en mi corazón me destruía saber que los dejaría.
_Bueno nos veremos Bella_ se levantó rápidamente y cuando estaba saliendo, en un arranque de coraje salte de la cama, no me importó, era mi última noche allí, en sus vidas.
_ Edward…espera.._ lo alcance en la puerta y si alguien me lo contara, le hubiese discutido a muerte, pero sólo él me hacia actuar de esa manera, nunca lo había hecho, me colgué de su cuello y enrosque mis piernas a su cadera, lo tome desprevenido, lo reconozco, fui una aprovechada, qué más da. No tendría una segunda oportunidad, mi boca salió al encuentro de la suya, el primer momento de sorpresa pasó, lo asimiló bastante bien, sus manos sostenían mis caderas, de esa forma nuestras bocas se devoraron, se había movido llevándome alzada, pero ya había decidió que una Bella racional, no existía en ese momento.
Me bajo con suavidad en la cama y despacio se coloco sobre mí volviéndome a besar, no quería dejar de sentir sus labios, su sabor, su lengua que me acariciaba, mordiéndome suavemente mis labios, alternando su lengua con esos mordiscos, como si lo saborease. Descubriendo de esa manera una de mis zonas más sensibles, mis labios. Con esas caricias, me estaba matando.
Continuo con mis mejillas, bajo por mi oreja, en donde empezó a trazar un camino por mi cuello hasta donde permitía mi remera, sin mediar palabras me la quitó y quedó paralizado al verme sin nada debajo, miro a mis ojos y con extrema lentitud bajo su cabeza, con reverencia beso mis senos, los tomó en su mano primero uno y luego el otro par poder deslizar su lengua por cada aureola, hasta ponerlas erectas. Una corriente eléctrica recorría todo mi cuerpo, cuando no di más, mis manos se enredaron en su pelo y lo atrajeron a mi boca.
_ Quiero sentirte.._ bese su cuello con frenesí , vi como soltó los faldones de su camisa, desprendiendo su cinturón y el broche de su pantalón, deslizo su camisa por el cuello sin desprender ningún botón, su tórax quedo a mi vista y mis manos no pudieron evitar recorrer cada centímetro con gula, me sentía una pecadora, una muy consiente en esos momentos.
Tenía hambre de ese hombre, que estaba encima de mí. Sentía avaricia por quererlo sólo para mí
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por el camino que tomaba su lengua, las caricias que daba en mi vientre y ombligo, me estaban llevando a un frenesí, quería más.
Sus manos tomaron el cierre de mi pantalón y lo fueron deslizando despacio y con cada piel expuesta que iba descubriendo, la iba saboreando.
Sacó esa prenda de mis caderas, dejándome solo en unas bragas blancas de algodón, tiernamente apoyo su cara sobre ella directamente sobre mi pubis, soplando suavemente, su aliento llegó hasta mi centro. Si sólo con su respiración estaba a punto de hacerme colapsar, que sería cuando me hiciera suya.
Mi mano impaciente había viajado hasta su pantalón en donde era muy evidente el estado en que estaba, baje el cierre, y él se levanto unos momentos para deshacerse de sus pantalones, pero ese breve momento sirvió para sentirme sola, inmediatamente se volvió a colocar en la posición anterior, me encantaba sentirlo completamente sobre mi, su peso era un placer previo, su aroma invadía cada célula viva de mi cuerpo, el verlo era la gloria, volví a besarlo, pero lo empuje para rodar sobre él, con mi mano izquierda lo detuve cuando quiso llevarme nuevamente a su boca, me deslice hacia sus bóxer , lo baje lentamente y mis ojos se deleitaron con su erección, estaba majestuoso, lentamente lo tome en mis manos y un gruñido fuerte salió de entre sus labios , me di vuelta a mirarlo y su expresión era de deseo y expectativa, no sabía hasta donde llegaría con mi osadía, mirándole a los ojos baje hasta donde lo tenía sostenido.
Acariciándolo con la mano, mi lengua lo recorrió de arriba, abajo para luego detenerme en la punta y enviarle un tierno soplido, pagándole con lo mismo que me había hecho, esa caricia le hizo cerrar los ojos y luego abrirlos inmediatamente, sin apartar los ojos de él, relaje mi boca y lo fui devorando y acariciando con mi lengua que lo recibía deleitada.
_ Bella..(sin proponérselo empezó a embestir mi boca)…no quiero terminar antes..por favor_ su ruego me excitaba más, saber que estaba dominando la situación…me llevaba al máximo, pero tampoco quería que terminara, mi cuerpo pedía a gritos tenerlo, sentirlo en mi, solté mi presa y luego fui sobre él, que me estaba esperando ansioso , tomó mis bragas y la hizo volar, para luego sus dedos ir a mi centro y penetrarme con ellos, estaba dispuesta a todo, sentí como me ponía de espaldas y buscaba la entrada con su cuerpo.
_Bella…discúlpame tesoro..pero ya quiero estar adentro tuyo_ diciendo esto sentí como se deslizaba suavemente, lo mire a la cara y el tenia los ojos cerrados, no pude evitar tocarlo, deslizar mis dedos por sus parpados, hasta que logre que me mirase.
_ Mírame ,Edward_ le supliqué_ soy tuya…._sus embestidas me llenaron, de amor hacia él.

Fin del Flash Back


Si, me llenaron de amor hacía él y cuando se durmió ¿que hice?.... tome mis ropas y me marche, le deje desnudo y durmiendo en mi cama..
Ni siquiera tuve la entereza de decirle adiós…
Le abandone, salí como un ladrón en la noche, le dejé sólo, con mi recuerdo, pero como él había dicho, no podía decidir nada todavía pensaba en su difunta esposa Jessica.
El todavía le amaba, solo había sido un cuerpo caliente con el cual pasar la noche, una mujer en quien descargar su necesidad de hombre.
Eso fui para él, porque si hubiera estado más interesado, no pararía su interés en unas preguntas superficiales, de donde estaba, o adonde había ido.
Su interés decayó, pues no supe nada más de él.
Pero llegó el momento de enfrentarlo, la ciudad era pequeña y estaba en la necesidad de volver, mamá ofreció ayudarme, necesitaba su ayuda.
Llegando hasta un tronco de árbol me senté lentamente.


Edward POV
Después de meses de no saber de Bella, un pequeño mensaje enviado a casa alteró mi día.
Esa niña, con solo hacerse sentir me hacia tambalear, cuando desapareció, la busqué en la agencia, la dueña la señora René , me dijo que ella sólo había estado de paso y que si había una dificultad que le podía decir a ella, asumiría todas las consecuencias.
No quise poner en problemas a Bella, decidí no volver más, pero todos los días pasaba por allí, hasta que me di cuenta que estaba perdiendo el tiempo.
Yo era jodidamente más viejo que ella, de seguro fue un desliz suyo esa noche. Pero después de lo ocurrido me di cuenta, que para mi pasó a formar parte de mi vida, la quería a mi lado, para siempre, el recuerdo de Jessica, era el pasado, nunca la olvidaría, pero ella ya no estaba conmigo.
El cansancio del viaje que había hecho, cobró su precio y después de hacer el amor con Bella, me dormí, caí en un sueño profundo, lo siguiente que supe, fue el despertarme por el ruido de portezuelas de un auto al cerrarse, me levanté, miré a mi alrededor pero no la vi, tomé mi ropa y fui a mi dormitorio, me sentía inquieto pero estaba entrando en pánico muy pronto, de seguro Bella había bajado a la cocina, con esa idea en la mente me cambie y fui a encontrarme con mis padres y hermanos.
Después de los saludos preliminares, mis padres me preguntaron por la niñera, que había contratado, pero de ella no supimos más nada.
No me dejó ni una estúpida nota, desapareció hasta hoy.
Me adelanté a la cita, estaba impaciente, pedí que me cubrieran en el hospital, maneje hasta la Push, una reservación india, me llamó la atención, que quisiera hablar conmigo en un lugar tan alejado, pero con este calor, la playa era un lugar muy hermoso, lastima mi humor para valorarlo, estacioné, mi auto y antes de bajar me quite los zapatos y las medias, la arena haría bien a mis pies.
No veía a nadie a simple vista, me puse a caminar, era temprano, me citó para las cuatro, recién eran las dos treinta.
Deseaba verla, mi yo interior me pedía tregua con mis sentimientos, no pensé que en todos estos meses, sentiría esta ansiedad por verla. Nunca la pude olvidar.
A lo lejos se veía a una mujer caminando, sus pasos eran pesados, llevaba un vestido suelto con tirantes, caminaba con al andar característicos de las mujeres embarazadas, con cautela se sentó en un tronco, me estaba acercando a ella, pero mis ojos se desviaron al agua, las olas seguían el ritmo del viento, volví mi atención hacia la mujer y mi respiración se cortó bruscamente, la mujer era Bella y tenía un embarazó muy avanzado. Me congelé en el lugar, como si mis pensamientos, fueran imanes, los ojos de ella me encontraron y su boca se contrajo., con bastante esfuerzo se levantó y caminó hacia mi.
_ Hola Edward….
_ Bella…_ mi visión se encontraba atraida por la evidente protuberancia que el vestido no podía ocultar.
_ Llegaste temprano…._ pasó su pelo detrás de su oreja, el viento insistía en metérselo en la boca cuando me hablaba.
_ Conseguí que alguien me remplace temprano…._ Dios que intercambio de palabras más absurdas, lo único que yo quería saber, ¿que era lo que pasaba allí?, o mejor dicho, que me diga¿ de quien era la criatura?, si se había casado, y…ayayay quería gritar…me había ilusionado. Si , tonto de mi , había esperado no sé que , que ella haya decidió volver y empezar algo conmigo. Pero esto era otra cosa.. _ Bella ..¿de qué querías hablarme?..._ mejor no irnos por las ramas, le consolé a mi conciencia.
_ ¿No es evidente…de que?_ señalo su estomago, Sentí como me mareaba, entrecerré los ojos y la miré atentamente.
_ No quiero medias palabras, ¿me estas diciendo que ese embarazo es el resultado, de lo que pasó aquella noche?_ idiota, hasta a mi me sonó muy frío mi comentario, baja el tono Edward, volví a repetirme. ¿Querías una oportunidad aquí la tienes?, es toda tuya._ ¿Qué buscas ,un casamiento, dinero?...Habla Bella.
Vi como retrocedió poniendo una mano en su cuello, palideció, y sus ojos se cargaron de unas delatoras lágrimas.
_ ¡No!…no era esa mi intención.._ su voz sonó temblorosa_ sé que hice mal en irme, pero no podía quedarme y enfrentarme a ti_ su mano subió a secar una lagrimas que se habían corrido._ No quiero matrimonio Edward, no te obligaría a eso y dinero tampoco. Sólo quería ser más madura, no quería que me vieras en el pueblo y luego en el hospital, así de sorpresa. Tienes todo el derecho de saber sobre el bebé. He decidido volver a Forks, y tarde o temprano nos encontraríamos, y me verías.
Con cada palabra suya, sentía una puñalada en el corazón, ni siquiera para ayudarle no me quería. ¿Me consideraría tan viejo? Por favor sólo tenía 31 años, dentro de una semana cumpliría nuevamente, pero no me consideraba tan viejo.
_ Bella…entonces, ¿por qué te fuiste?_ Edward eso no querías preguntarle, cállate conciencia, déjame a mi enfrentar esto. _ Bella..te busqué…
_ ¿Me buscaste?..._ hizo una mueca _ me dijeron que fuiste una vez…y nada más, ¡que grande tu interés!._ lo último sonó a sarcasmo.
_ No…… sólo fui a hablar con la dueña una vez, no quería meterte en problemas y que después no te dieran una carta de recomendación… Pero pasé como un mes por allí tratando de verte._ metí las manos en el bolsillo.
_ No sabia ….._.. mis ojos se desviaron a sus manos que sostuvieron, fuerte su panza.
_ ¿Te duele algo?…_ mi voz sonó ansiosa..y me acerqué para tomarla de la cintura, en el proceso me congelé, a lo mejor no quería que la toqué._ Bella……contéstame.
_ No …es que sólo es una patadita.._ mis ojos se desviaron a donde estaban las manos
_ ¿Qué te dijeron los doctores?...¿ya tienes uno aquí?_ le miré ansioso le buscaría el mejor…de eso no había la menor duda.._ ¿Para cuando es?.
_ Um..me dijo el pediatra…..que es para ..dentro de una semana o dos..
_ Bella…¿por qué no te acercaste antes?..._ ahora si no pude evitar pegarme a ella y posar delicadamente mi mano a su panza…_ Me hubiese gustado estar a tu lado durante todo el proceso…
_ Edward..yo no quise imponerme..a ti..esto…fue mi culpa..
_ Creo que estas diciendo tonterías…yo no lo hice obligado..más bien..fue …muy hermoso, y me dolió que te hayas marchado…
_ Pero no quería que te sintieras presionado, me dijiste que no podías obligarte a una relación, que todavía amabas a tu esposa.
_ Bella….eso era lo que creía…pero después de ti, de haber compartido contigo, me di cuenta que el amor que tuve con Jessica fue el pasado, debes darnos una oportunidad.
_ Edward, yo…no quiero…._ no pude evitar desear y hacer. La tomé de la nuca la di vuelta y pegué mi boca a la suya. Como si fueran fuegos artificiales, recorrieron unas explosiones dentro de mi, desencadenando un flujo de deseo._ Dios te extrañé, amor….quería tus besos, extrañe un abrazo en momentos de ansiedad._ la escuche decir aquello y mi corazón sufrió.
_ Bella…como quisiera haber estado allí…._ Sentía todo su vientre presionándome, era la sensación más dulce._ Y de ahora más no nos separaremos…estaremos juntos…para siempre..
_ Quiero que sepas …que te amo..y nunca utilizaría al niño para obligarte a nada.._ dijo Bella pegada a mi boca.
_ Y yo quiero que sepas que yo si utilizaría al niño para mantenerte unida a mi…pero como ese no es el caso y tu estarás a mi lado …sin presiones..estoy feliz._ no pude evitar afirmar algo que sabia, ella ya no se separaría de mi. Mi Vanessa tendría un hermanito o hermanita… _ ¿Bella que te dijeron que será el bebé?
Tomó mi mano y la presionó sobre su vientre, unas pataditas me saludaron, mi corazón brincó de gozo…
_ Los Doctores me dijeron que sería varón….
_ Bella…_ sonreí_ gracias mi corazón…Te amo….
_ Edward con esa palabra basta…el que me digas que me amas..Con una palabra basta.
_ ¿Qué te parece si buscamos un lugar en donde podamos sentarnos , estar cómodos y seguir hablando..
_ Donde quieras…voy contigo.
Subimos al auto y tomamos el camino, un motel..al lado del camino, muy sencillo nos acogió, una sencilla cama cobijo nuestros cuerpos, pero la delicia de saborear nuevamente su cuerpo, me impactó.
Con delicadeza deslice los tirantes de su vestido, estos fueron cayendo como una nube sobre el piso de madera, quedando alrededor de sus pies, Bella se cubrió sus pechos, pero con una caricia baje sus manos y cobije en mis palmas sus senos, que lucían esplendorosos, el embarazo los había vuelto más llenos, me hinque como siervo delante de su dama, y regalé pequeños besos, al regaló más precioso que una mujer puede hacer a su hombre, la evidencia del fruto de su amor, mis manos recorrieron toda las curvas que me ofrecían su cuerpo, cada hombre, consideraba, que debía adorar el cuerpo de su pareja en estos momentos, mis dedos se deslizaron hasta sus bragas, y las deslice con suavidad por sus piernas.
Me incorporé y la alce en mis brazos, un pequeño jadeo salió de sus labios, la miré y ella me sonrió.
_ No creo ser tan liviana…..en estos momentos.
_ Detalles mi princesa, detalles…. _ la coloque en medio e la cama.
_ Edward..no creo que …podamos…_ sus ojos estaban inquietos.
_ Amor créeme que todo se puede_ después de decirle eso, mis manos se perdieron en sus caderas y mi boca saboreo una y mil veces sus labios, no hubo parte de ella que no volví a probar, cada gemido suyo me elevaba a alturas inesperadas de placer.
_ Oh…Edward..te quiero dentro mío ahora….._ Bella tomaba mi mano y la presionaba en su entrada, estaba a punto de tener otro orgasmo.
La di vuelta colocándola de costado y me presione en su espalda, mis dedos estaban perdidos dentro de ella en un movimiento de avance y retroceso. Mis piernas separaron más sus muslos desde atrás.
_ Bella levanta un poco más tu pierna amor, apóyala sobre mis muslos. Cómo en trance hizo lo que le pedí, y sin más preámbulo me uní a ella, su centro me recibió, caliente y húmeda, y en unos movimientos más mi adorada Bella llegó al cielo, llegó nuevamente al lugar en donde nunca debió dejar de estar, mis brazos, mi corazón….
Toda mujer debe sentirse amada en cada etapa de su vida, su hombre debe ser el responsable de ello.

El bosque, by Morrigan


El sol calentaba mi piel mientras paseaba por el bosque, aunque la altura de los árboles hacia que se filtrase poca luz, los rayos del astro rey penetraban en la verde espesura creando un microclima de calor que se hacia insoportable.

Edward se había marchado el fin de semana de caza con sus hermanos y me había dejado al cuidado Jacob, como si yo fuera un juguete que se intercambiase los fines de semana, me hacían sentir infantil y lo odiaba. ¿Es que no tenía edad suficiente para cuidar de mí misma? Me trataban peor que mi propio padre, que al menos confiaba en mí lo suficiente para irse de pesca sin preocuparse.

Estaba furiosa con él, me estaba empezando a cansar de tanta precaución, y tanta sobreprotección, se estaba volviendo cada día más obsesivo.

Había estado insistiendo durante toda la semana con Edward, provocándole, solo quería estar a su lado, quería sentirme amada, quería gustarle, mis hormonas estaban descontroladas y él continuamente me rechazaba, como si sólo pensarlo le provocara nauseas y eso me hería hasta el alma. Empezaba a no entender qué hacía conmigo si es que tanto le repelía. Se supone que uno se siente atraído por su novia ¿verdad?

-Bella, sabes que es peligroso.-me decía.

Peligroso. Peligroso era dejarme a mí así, en este estado, a punto de entrar en ebullición. Y encima se marcha tan tranquilo de caza y me deja con Jacob de niñera.

Como odiaba esta situación.

Por eso necesitaba salir a pasear, necesitaba descargar mi furia y el bosque que había detrás de la casa de Charlie me pareció un buen lugar. Un poco de soledad para aclarar mis ideas. Pensé. O quien sabe, igual liarme a pegar patadas al primer árbol que viese fingiendo que fuera Edward, allí quizás encontraría el valor de decirle a la cara todo lo que sentía.

Ahora que no le tenía delante ya no podía contenerme con su voz, no iba a conseguir que me quedara embobada mirándole. Ahora, ese amor que sentía por el, me parecía lejano y me resultaba incluso cínico. ¿Sería cierto aquello que me dijo al conocerme que todo lo que yo sentía era debido a sus “dones”?

Había intentado discutir con él mil veces, planeaba cada palabra, me la repetía a mí misma. Pero luego cuando estaba frente a él, sus dedos acariciando mis manos suavemente, sus ojos tan cerca, aquella sonrisa torcida en su rostro, y algún beso tímido en mi cuello... ¡y no era capaz de recordar nada de lo que quería decirle¡ Se reía y me decía que adoraba cuando me enfadaba, pero de verdad me hubiera gustado ser una vez más fuerte que él y decirle cuatro cosas a la cara.

Ni siquiera podía discutir con mi novio. Era frustrante.

-”Bella, te quiero mucho, pero no te acerques demasiado, podría hacerte daño.”- Me burlé de su continua perorata.

¿Es que no me encontraba atractiva?

Aarggg, estaba que echaba humo.

Conforme me adentraba en el bosque el calor comenzó a ser asfixiante y la camiseta empezaba a pegarse a mi cuerpo, me hacia sentir incomoda, eché un vistazo a la redonda comprobando que estaba a solas antes de decidirme a quitarla.

Paseé durante un rato mas antes de llegar a un pequeño claro, coloqué mi camiseta en el suelo, decidida a tomar un poco el sol, los días así eran escasos en Forks y había que aprovecharlos al máximo.

Recordaba los días soleados en Fénix. Me encantaba sentarme en el porche con mi madre, las dos bebiendo limonada y riendo, al sol, relajadas, sintiendo el aire calentar nuestro cuerpo, el sol calentar nuestros huesos. Era fantástico. Cuando había llegado a Forks me había dado cuenta de cuánto echaba de menos el sol.

¿Qué había pasado que ahora deseaba convertirme en un vampiro y vivir siempre en un sitio lluvioso y triste?

Un ataque de valentía por mi parte hizo que me quitara el sujetador, de esta manera no me quedarían marcas y tal vez consiguiera excitar a Edward con mi piel morena. ¿A los chicos les gustaban las chicas un poco bronceadas, verdad?

Tumbada y mirando al infinito me sentía en libertad, una ligera brisa pasó haciendo que mis pechos se tensaran.

-Si Edward me encontrara así...- Pensé. Instantáneamente me sentí húmeda, y un sentimiento de furia me atravesó.

-Si Edward me viera así, vendría corriendo con una sabana para taparme, no fuera a ser que me resfriara o no lo quisiera Dios, no fuera a ser que se excitara.

No podía dejar de sentir ese resquemor hacia el rechazo permanente, aunque intentaba comprenderlo, mi mente quería entenderlo, pero mi cuerpo parecía comandado por un ejercito de hormonas dispuestas a echar por tierra todo el autocontrol que proclamaba mi novio.

Allí estaba yo, en medio de un bosque, sola, medio desnuda y sin compañía, deprimente, mientras pensaba en mi aburrida vida un ruido entre los árboles me sobresaltó, como si alguien hubiera pisado y roto varias ramas. Seguro que era algún animal pero aun así rápidamente cogí mi camiseta y me tapé un poco sujetándola con ambas manos mientras me acercaba lo mas sigilosa posible al origen del ruido. Seguro que estaba asustándome por nada, claro que tanto tiempo con Edward había echo que acabara contagiándome un poquito su obsesión por la seguridad y su extremada protección había hecho por hacerme creer que tras cada esquina se escondía un vampiro, un demonio o simplemente un loco asesino en masa dispuesto a atacarme, porque como él decía, yo parecía un imán para los problemas.

Escuché un ligero gruñido y me sobresalté ¿quizás no era una animal tan pequeño? ¿Podría volver corriendo a la casa? Pensé e intenté acercarme un poco más cuando escuché una voz entre los árboles.

-Seth Clearwater lárgate de aquí ahora mismo o juro que te iras cojeando de los cuartos traseros.

¡Oh Dios mío¡ Conocía esa voz. ¿Podía ser cierto? ¿Era Jacob al que estaba escuchando? Me pregunté asombrada.

-Si, ya lo sé, se que verás exactamente lo mismo que yo, y procuraré torturarte todos los días con ello, pero LARGATE INMEDIATAMENTE o lo pagaras claro Seth. Comenzó a gritar Jacob, como si de repente se hubiera olvidado de que yo estaba allí, supuestamente a solo unos metros.

Me acerqué un poco más, sujetando fuertemente la camiseta frente a mi.

-¿Jacob eres tu?- pregunté. Estaba detrás de un gran árbol, ocultándose a mi vista.

-Si.- su voz sonó avergonzada, como si les hubiera pillado haciendo algo que no debían.

-¿Qué...qué haces aquí?- pregunté histérica.

-Bella, verás... estábamos patrullando la zona, cuando sentí tu olor, y yo... yo sólo quería comprobar que estabas bien, de verdad.... no pretendía.... lo siento Bella.

Fui consciente de que estaba desnuda, que apretujaba la camiseta con mis puños frente a mi, y un rubor instantáneo me coloreo el rostro ante el esclarecimiento de por que Jacob me pedía perdón.

-Jacob ¿Me has visto tumbada en el claro?- Le pregunté avergonzada.

-Sí. -me contestó con un susurro de lujuria, su voz algo ronca, mirándome ahora fijamente, como si quisiera tocarme con sus ojos, que estaban entornados y cálidos.

El rubor en mi se hizo más persistente y para mi sorpresa no me avergoncé de mi misma si no que traté de imaginarme la cara de Jacob al verme tumbada en el claro y le vi, tan claramente que no pude mas que soltar su grito estrangulado. Pero no era miedo lo que sentía. Pensar en el cuerpo de Jacob, pensar en qué sentiría él observándome... y recordé como se había sentido su piel las veces queme había abrazado. Aquellos brazos que me rodeaban como si el mundo se detuviera a nuestro alrededor, aquel calor que me llegaba, tórrido, excitante, animal.

Jacob dio la vuelta al tronco y se presentó frente a mi, desnudo, con una tangible mirada de excitación, yo, no pude hacer otra cosa mas que sentirme atraída hacia el, su piel cobriza emanaba pureza y sexualidad y su miembro renacía firme frente a mi.

Se acercó despacio, como un depredador olisqueando a su presa, esperando mi reacción, mientras yo permanecía paralizada ante las sensaciones que me embargaban.

Mi cuerpo ardía de necesidad.

Él se acercó más, trazó un círculo a mí alrededor a poca distancia de mí y fui consciente de su cuerpo grande, temible, y de sus ojos clavos en mí mirándome oscuros. Acabó atrayéndome por detrás, enroscó su brazo por mi cintura mientras me susurraba al oído, mientras le sentía hundir su nariz en mi cuello.

Me estremecí por el erotismo, su miembro presionaba por encima de mis pantalones, duro y preparado para la acción, su olor amaderado y su aliento soplándome junto a la oreja hizo que estallara en mí el ejercito de hormonas y mientras jadeaba de placer noté como bajaba su mano por el borde de mis vaqueros y con la otra ahuecaba mi pecho, que se torno duro al sentir su roce, no pude hacer mas que dejarme llevar y dejar caer la camiseta que había estado sujetando contra mi cuerpo.

En un rápido movimiento Jacob se deshizo de mis vaqueros y me giro para enfrentarme

Sus labios no pidieron permiso. Calientes, húmedos, rodearon los míos y su lengua entró arrasando dentro de mi boca. Me besaba como si quisiera saborear todo de mí tan ardientemente que el calor me abrasaba la garganta.

Continuó el rastro de besos por el borde de mi mandíbula mientras me empujaba sujetándome con sus brazos hacia el suelo, que había formado para nosotros una cama de pinaza.

Escuchaba su respiración, profunda y rápida. Su aliento me llenaba, sus manos me acariciaban, encendiéndome tanto como no había creído posible. Y su piel, tocar su piel hacía que mis dedos desearan viajar por todo su cuerpo.

Estaba a su merced, desnuda, tumbada, y dispuesta. Bajo hasta situar su ardiente boca sobre mi pecho, dejó su aliento cálido frente a él , el ligero aire me hizo estremecer y mis pezones se endurecieron cuando noté su lengua sobre ellos, fuerte, hambrienta, lamiendo hasta dejar mi piel sensible y necesitada.

Su mano se deslizaba por mi estómago, fuerte. No había suavidad en su tacto, pero tampoco había rudeza. Sólo había necesidad. Cuando bajó no dudó y pasó sus dedos acariciándome, separando mis piernas sin preguntar, llegando al lugar virgen que ahora temblaba y palpitaba por él. Un temblor me recorrió cuando introdujo uno de sus dedos mientras con otro me acariciaba trazando círculos fuertes.

Mis caderas se elevaron y asfixiada por la necesidad busqué aire. Pero sólo encontré su boca, que calló mis gemidos, mientras con su lengua danzaba el mismo baile que sus dedos, haciendo que las sensaciones se duplicaran y viajaran por mi cuerpo volviéndome loca de calor.

Al borde del éxtasis sujeté mis manos a su espalda fuerte, apretando mis dedos en su piel, necesitaba que no se detuviera, ardía en la necesidad de liberarme, y él me regaló un orgasmo que estalló en mi cuerpo provocando convulsiones de placer. Jadeé ante el torbellino de sensaciones que me provocó mi cuerpo mientras el seguía acariciándome sin permitir que el placer se detuviera.

Grité su nombre cuando noté su miembro en la entrada de mi centro. Sin soltarse, me miró con sus ojos oscuros, grandes y profundos, como si en este instante me pidiera permiso, aunque no hacía falta. Mi cuerpo era de él ahora. Y mi interior temblaba ante la sensación de tenerle dentro de mí. Presionó sin darme tiempo a recuperarme mientras mantenía mi mirada.

Perdida entre el placer y la lujuria le recibí ansiosa, se introdujo en mí despacio pero sin detenerse, mientras yo seguía convulsionando, deseando sentirle llenándome.

Los labios de Jacob bajaron por mi cuello y su boca y comenzó a chupar y pellizcar mis atormentados pechos, manteniéndose quieto en mi interior, volviéndome loca de deseo. Cuando notó que mi cuerpo se adaptó a su tamaño comenzó a moverse, lento al principio. Le rodeé con mis piernas, deseando sentirle más dentro, más fuerte, y se incorporó ligeramente apoyándose sobre sus rodillas.

-Bella, Bella... me estás volviendo loco.- me susurró, moviéndose más fuerte contra mí.- no quiero hacerte daño.

-No lo haces. Más fuerte, por favor.- le supliqué con la voz rota de deseo.

Salió casi al completo de mi cuerpo y se hundió en un golpe con sus caderas chocando contra las mías. Gemí ante la sensación de tenerle tan profundo en mí. Jacob llenaba mi cuerpo, lo hacía arder, y yo deseaba más de él.

Sus caderas chocaban con las mías aun ritmo cada vez mas desenfrenado, su cuerpo fuerte, musculoso, estaba tenso y exudaba sexualidad y el mío aceptaba el placer tan esperado que durante tanto tiempo había estado deseando, anhelando.

Abrumada por las sensaciones de placer, note como otro orgasmo advertía su presencia creciendo en mi estómago o quizás era el mismo que continuaba sin fin. Mi cuerpo agarró al suyo fuertemente, mi centro comenzó a tensarse sobre él a la vez que su miembro palpitaba dentro de mí. Se detuvo un segundo y casi deseé darle de bofetadas.

-Jacob, por favor.

Le noté temblar ligeramente, su expresión era perdida. Estaba concentrado, su boca entreabierta y un fino sudor mojando su piel.

-Sí, Bella. Sí.

Volvió a hundirse en mí y yo jadeé a la vez que él soltaba un grito roto de placer. Su rostro se escondió en mi cuello y escuché el gruñido más erótico que hubiera soñado mientras fuerte y sin detenerse entraba varias veces más en mí, los dos temblando, yo abrazándole en mi interior sin poder controlar los últimos retazos de placer. Se dejó caer finalmente sobre mi cuerpo, me agarró y rodó para terminar yo sobre su cuerpo y me mantuvo abrazada mientras nuestros cuerpos relajaban la tensión, exhaustos de placer nos mantuvimos tumbados, él todavía en mi interior. La humedad y el sudor nos cubrían y la brisa era una deliciosa caricia en mis músculos.

Cuando mis hormonas se controlaron llegó el horror a mi pensamiento. Con toda claridad vi lo que habíamos hecho. No podía negar el placer que había sentido, un pensamiento incontrolable hizo que me mojara de nuevo.

Le miré horrorizada, abandonaba mi interior lentamente haciendo que me sintiera extrañamente vacía y fría. El arrepentimiento rápidamente me embargó y el rubor y la vergüenza se apoderaron de mi cordura.

¿Qué había hecho?

Oculté mi cara en su pecho intentando ocultar lo inevitable. Los ocurrido pasó frente a mi como fotografías: Jacob y su cuerpo, su abrazo, su piel, como entraba en mí y me completaba haciendo que me hundiera en el placer animal y salvaje que me regalaba...

Entonces me di cuenta de que Edward lo vería en su mente, él le mostraría cada momento, cada jadeo, incluso cómo yo le había suplicado por más. Y el rostro atormentado de Edward me miró fijamente.

Cogí mis ropas y corrí tan rápido como pude, echando la vista atrás logre ver como Jacob permanecía en la misma posición observando atónito mi partida, pero no me siguió, me dejó marchar.

Cuando creí haber puesto la suficiente distancia, paré mi carrera para vestirme y caer junto a un árbol maldiciendo mi dicha. ¿Qué iba a hacer ahora?

Los destinos me estaban castigando por burlarlos, me encontraba en una encrucijada por amor, me sentí sucia por haberle hecho esto a Edward, ¿cómo había llegado a ocurrir esto? Si. Pensé. El me ha empujado a esto, no quiso entenderme y mi necesidad superó mi cordura.

-Me lamentaba de mi misma, ¿como podía ser tan cruel?, era yo la que le había traicionado. Mi mente discrepaba continuamente con mi corazón. Era mala, hacia daño a todo aquel que se encontraba a mi alrededor, debía tomar una decisión aunque fuera dolorosa.

¿Mi amor pétreo o mi sol en la vida? No podía, no quería elegir, Jacob me había dado algo que Edward se negaba por completo. ¿Cómo descubrir tu destino? ¿cómo descubrir quien era mejor? No podía, ahora no, las lágrimas brotaban de mis ojos y los sollozos eran cada vez más audibles. Jacob, mi Jacob, mi mente saltaba de uno a otro cuando noté su fría mano sobre mi hombro.

¡Edward!. Era el, contuve el aliento y un sentimiento de culpabilidad me inundó, no me atreví a mirarle a la cara, no podía, veía las imágenes diseñadas en mi cabeza del juicio, y como resultado, yo culpable, podía predecir con claridad la expresión de su rostro atormentado, me atrajo hacia su pecho y me consoló, yo no merecía eso, merecía que me abandonase, merecía...., me abracé a el con mas fuerza, ocultando mi cara entre su pecho y lloré sobre el.

Hot summer, by Tatis


Sumary: Es el primer verano de Bella desde que Edward se fue dejándola sola, o no tanto. Así que Jake quiere recuperar a su Bella y para ello le dará el mejor verano de su vida, con amor, cariño y ¿algo más?

Jacob Pov
Odio ver como sufre, odio ver cómo pasan los días y la vida se escapa de sus ojos, pero ¡Demonios! No sé qué hacer, no sé cómo devolver a la Bella alegre y risueña, a mi Bella. Ese maldito chupasangre dejo el corazón de mi Bella completamente destrozado y quiero volver a unirlo, ella es como una cascara vacía un cuerpo sin alma. Esa no es mi Bella no es mi mejor amiga, mi confidente y sobre todo la chica que amo. Así que estoy determinado a traer a Bella de vuelta, la sacare de ese abismo cerrare ese hueco que dejo el idiota chupasangre y solo habrá un mal recuerdo. Seré su sol, su timón, pero sobre todo seré su Jake.
Como empieza el verano y sé que es el primero desde que ‘aquel’ tonto estúpido se fue dejándola sola e indefensa a la chica más hermosa que jamás haya conocido, pero ella no pensara en él ni ahora ni nunca, de eso me encargo yo porque pienso darle el mejor verano de su vida.
Tome mi auto y me dirigí a la casa de Bella. Al llegar allí note una pequeña sonrisa que me brindo la chica más hermosa y de la que estoy más que embobado, es un alivio verla sonreír aunque sea un poco. – ¿Bells cómo te sientes?- pregunte tomando su mejilla y haciendo pequeños círculos en ella, y como lo predije se sonrojo amaba esos sonrojos, en momentos así volvía a ser mi Bella. - Estoy bien Jake, estoy bien gracias a ti en muchas formas – me dijo con una tímida sonrisa pero no recuperaba el brillo de sus ojos ‘aun’.
La tome de la cintura y la estreche entre mis brazos enterrando mi nariz en su cabello y aspirando su olor único a fresias, ella rodeo mi cintura con sus pequeños y delgados brazos, hundió su rostro en mi pecho y simplemente estuvimos así abrazados disfrutando de la compañía del otro. Luego de unos minutos de estar abrazados Bella levanto su rostro y esos ojos chocolate me observaban atentos – Jake… te quiero – dijo en un susurro que pude escuchar perfectamente – Yo también te quiero mi Bella, yo también –
Después de eso le dije a Bella que este sería su mejor verano, sabía que recordaba al asqueroso chupasangre pero en este verano solo seriamos ella y yo. Así que estaba planeando cada día de este verano donde solo seriamos nosotros Bella y Jake, más tarde hicimos zapping en la tv, hablamos de cualquier cosa y le ayude a hacer la cena de Charlie, por ultimo ese día fuimos a la Push para terminar de pasar la tarde. Y así comenzaba el verano perfecto, el mejor verano de su vida
Al otro día la lleve a la casa de Emily pues nos invitó a toda la manada a un almuerzo familiar y pidió llevara a mi Bells, cuando llegamos saludamos a toda la manada, vi como conversaba con Emily muy a gusto. Al estar la comida lista mi Bella ayudo a Emily a servir la comida y nos sentamos a la mesa luego observe como ella interactuaba con todos como si hubiera sido hecha para esta manada para esta vida, de vez en cuando la hacían sonrojar y casi siempre no mejor siempre era de algo relacionado conmigo a lo que ella levantaba su mirada y me observaba yo solo le sonreía para ganarme un nuevo sonrojo. Esa era mi Bella al parecer lo estaba logrando.
…….
Han pasado unos días en los que le he demostrado a Bella lo importante que es para mi y en los que le he sacado miles de sonrisas y millones de sonrojos que solo mejoran su belleza. Hemos hecho salto de acantilado, montado motocicleta e incluso le enseñe mas la tribu, de hecho un vez la lleve a una reunión que organizaban los ancianos y contaron historias que la tenían muy entretenida y luego de eso no faltaron las innumerables preguntas de mi Bells ni yo siendo un veloz lobo pude contestarlas todas. También la lleve a hacer compras pero no ropa o zapatos sino que la lleve a una nueva librería que acaban de inaugurar, creo que compro la librería entera pero eso no importo por verle plantada un gran sonrisa y un colorido sonrojo por la emoción del momento. Si esa era mi Bella la de siempre y la que se quedara porque no permitiré que le hagan daño de nuevo, como que me llamo Jacob Black.
…….
Pero como todo lo bueno siempre hay un fin que por más que quieras alargar llegara en cualquier momento por eso he esperado esta noche para decirle a Bella todo lo que siento por ella, para ello organice una cena que según Billy es lo más romántico que puedes hacer por una chica. Le pedí un poco de ayuda a Emily con la cena y algunos consejos porque no se nada sobre citas aunque con Bella es todo tan normal. He estado nervioso todo el día, sin saber que ponerme no como actuar pero mi padre me tranquilizo diciéndome que solo sea yo mismo.
Cuando llegamos a la playa la lleve al lugar donde tenía una manta y sobre ella tenía velas y una canasta con lo que Emily preparo para nosotros. Nos sentamos y Bella me ayudo a servir todo, minutos después estábamos hablando sobre cualquier trivialidad y disfrutando de lo bien que cocina Emily, era tan fácil estar con ella, como respirar como ver el sol salir cada mañana, totalmente natural. Simplemente éramos Jake y Bella en este momento, su risa era un bálsamo para mí, no me cansaría nunca de escucharla.
-Bells no puedo creer lo poco que comes – le dije viendo lo poco que estaba comiendo
- Y tu parece que nunca hubieras comido – dijo con una risilla y un pequeño sonrojo que me hizo plantar una sonrisa en mi cara
Contemplándola en este momento me doy cuenta de que totalmente cierto todo lo que siempre he visto ella es tan hermosa, unos ojos chocolate tan profundos, piel pálida y por dios esos sonrojos solo la hacen más perfecta de lo que ya es. Sin pensarlo me fui acercando a ella muy lentamente y tome su mejilla y sonrojada como dije ‘perfecta’.
-Bells me gustas mucho… - baje la mirada nervioso - mira sé que no soy el mejor en estas cosas pero… bueno yo quería decirte que…. - al levantar la vista quede idiotizado por la forma en que Bella me miraba, con una mezcla de cariño, agradecimiento y ¿amor? Sin que me diera tiempo a pensar en lo que hacia mi cuerpo acorto la distancia que nos separaba y la bese, la bese con todo el amor que sentía por ella. Al principio no correspondió el beso y comprendí que tal vez iba muy rápido o que no me quería de la misma forma así que comencé a separarme de ella, iba a decirle que todo estaba bien que la entendía pero ella tomo mi rostro entre sus pequeñas manos y… me beso no era un beso tierno y suave era un beso fiero y demandante lo que termino con el poco autocontrol que tenía si es que lo poseía. En estos momentos solo la deseaba a ella, a sus gloriosos labios y a su cuerpo.
Luego de que esa batalla entre nuestras lenguas nos hiciera necesitar aire mi boca no dejo su cuerpo así que busco su cuello el cual comencé a besar y a dar pequeños mordiscos mientras de sus labios salían pequeños gemidos yo disfrutaba al máximo, luego mis manos empezaron a acariciar sus brazos, sus mejillas y todo lo que encontraban a su paso. Pero mi Bella no se quedaba atrás sus manos aunque nerviosas se movían por todo mi pecho desnudo, en algunos momentos la ayudaba con su labor, éramos novatos y estábamos conociéndonos el uno al otro por medio de torpes caricias que a los dos nos excitaba más a medida que avanzábamos.
La ropa empezó a estorbar , era innecesaria al igual que lo estaban siendo estos juegos preliminares así que decidí quitar su camisa y al parecer no era el único impaciente pues al ver que yo torpemente intentaba quitar su pantalón ella me ayudo y lo alejo rápidamente con sus pies al tiempo que la tumbaba en la arena y comenzaba a besar sus pechos el estúpido sostén aún seguía puesto y como si leyera mi mente Bella quito la estorbosa prenda, eran suaves y redondos encajaban perfectamente en mis manos por supuesto lamí y mordisquee su erguido pezón derecho mientras que el otro era tomado por una de mis manos. Mi pequeña arqueaba su espalda y de sus labios salían unos audibles gemidos que hicieron aún más duro a mi miembro que palpitaba por salir de la incómoda prisión que le eran mis pantalones, mi Bella sintió a mi duro miembro contra una de sus piernas y eso la hizo desesperar pues quito mi pantalón como si la vida le fuera en ello y en cierto modo sí. No sabía del mundo que nos rodeaba solo sabía de la chica que amaba y me estaba dando todo de sí.
Por ultimo quedaba la ropa interior que me impedía tocar su gloriosa intimidad aunque no duro mucho ya que la arranque con desesperación y no estuve más contento cuando vi el maravilloso cuerpo de mi Bella bajo mío, era preciosa, grandiosa ¡Dios! No hay palabra suficiente para describir a la mujer que tenía ante mi… pude probar, mordisquear y chupar de su precioso ser mi lengua lujuriosa se adentraba en su cavidad con desesperación mi Bella estaba tan húmeda y lista para mí. Alcé mi rostro para encontrar sus ojos surcados por la lujuria, pero también vi amor entrega y sin duda me daba el permiso para seguir con mi exquisita labor.
.Bells eres… perfecta – Y tú eres el hombre más increíble y grandioso con el que me pude topar, pero a menos que me beses ahora mismo Jacob Black no tendrás mas cumplidos- dijo una Bella totalmente decidida, no conocía a esta Bella tan deshinbida y autoritaria pero me encantaba y autoritaria y la adoraba – Como usted ordene mi señorita – y volví nuevamente a atacar esos maravillosos labios, ella tomo mi cabello casi con violencia y profundizo aún más el beso al tiempo que cruzaba sus piernas alrededor de mi cintura, al tacto de su sexo con el mío los dos emitimos unos gemidos increíblemente altos, el mío pareció más un gruñido pero eso no importo cuando Bella comenzó con una exquisita fricción de la que me estaba aguantando para no tomarla ya mismo, pero con ella cualquier autocontrol se esfumo cuando me suplico. – Jake… por favor – dijo viéndome directamente a los ojos y alzando sus caderas haciéndome jadear, no pude más y pidiéndole permiso con la mirada a lo que ella asintió me posicione en su entrada y muy lentamente mi miembro fue adentrándose en ella mientras una mueca de dolor surco su rostro me detuve angustiado pensando en el daño que le estaba causando. – ¿Bells estas bien? Si quieres paro. – No, Jake no es solo que… no importa sigue por favor, no te detengas – y al decir esto alzo sus caderas moviéndolas a un ritmo lento que poco a poco se tornó más desesperado yo no me quede atrás y por supuesto entraba y salía de su ser con el mismo nivel que ella e incluso más, mis embestidas eran profundas pero excitantes y nos llenaban de placer a ambos.
No sé en qué momento la velocidad aumento a un ritmo frenético y Bella me tomo de los hombros con la mayor fuerza que pudo enterrando sus uñas en mi piel mientras yo enterraba mis manos en la arena. Sentía que explotaría en cualquier momento, sentía algo acumulándose en mi bajo vientre y mi Bella parecía igual, su cara distorsionada por el exquisito placer que estábamos sintiendo, mis embestidas seguían siendo frenéticas y entre gemidos decíamos el nombre del otro como un ruego por mas y la velocidad aumentaba si es era posible, luego de unos segundos más en este delicioso vaivén de nuestros sudorosos cuerpos sentí que llegaba el clímax mi cuerpo exploto en el mismo instante en el que lo hizo el de mi Bella, al parecer nuestro primer orgasmo y que mejor que al mismo tiempo que tu amada. Caí exhausto al lado de mi mujer, porque eso era mía y solo mía.
Mientras nos recuperábamos de esta increíble experiencia acerque a mi Bells y deje su cabeza descansar en mi pecho mientras mis brazos rodeaban su cuerpo, con una de mis manos tome la manta que había utilizado para la cena y la puse sobre nosotros solo para tapar nuestra desnudez pues yo era lo suficientemente ‘caliente’ para ella. – Gracias por esto la cena y… este momento tan especial para mí- dijo mi Bella alzando su rostro y con ese precioso sonrojo el cual acaricie, en sus ojos chocolate solo veía amor. Bese cada parte de su rostro demostrándole cuanto la amaba aunque acababa de quedar masque claro – Esto y mucho más haría por verte feliz mi Bells… Te amo… Feliz verano – dije dándole un casto beso en los labios – Yo también Te amo mi Jake… feliz verano –

Noche de verano, by Ada Cullen



DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, sólo la historia es de mi propiedad. Prohibida su adaptación, copia parcial o total.
SUMMARY: Renessme tiene sus primeras vacaciones sola, disfrutar el verano es la finalidad y a pesar de ser hibrida podrá llegar a sentir mucho calor cuando se encuentra con Jacob, ¿será solo cosas de una noche de verano o algo más?
Rating: M

Su sangre hibrida le habían permito tener muchas ventajas como ir a discotecas, tomar alcohol, conducir y otras más antes de cumplir la edad reglamentaria, pero para su padre siempre seria la pequeña Renessme Carlie Cullen Swan, siempre seria la bebita de papa y aunque físicamente aparentara más de 22 y estuviera cursando el tercer año de medicina, nunca la dejaba hacer nada sin su autorización cada año peleaba especialmente con él para lograr tener sus vacaciones de verano para ella sola y cada año fallaba lloraba por horas tendida en su habitación en la segunda planta de su casa en Vancouver.
- Siempre todo es tan frio- se quejo-todas las ciudades en las que hemos estado son tan frías es un milagro si el sol sale un día, estoy tan pálida y es tan injusto que no pueda divertirme- sus sollozos poco a poco eran aplacados por las caricias y mimos de su madre, sus tías y su abuela.

- ¿Pues vamos todos a Isla Esme?- sugirió su madre con un tono de añoranza

- ¡No!, Quiero viajar sola , conocer un poco por mí misma, mamá ya no soy una bebe-

- Nessie, allá afuera hay tantos peligros- indico su tía Rosalíe- Los Vulturis aprovecharan cualquier oportunidad para lastimarte

- Alice verá si alguien intenta dañarme, en especial ellos ¿verdad tía?- miro suplicante a la pequeña Alice quien asintió haciendo que sus cabello se despeinara un poco.

Esa tarde su padre tuvo que afrontar el poder de las chicas Cullen, al intervención de su abuelo y su tío Emmett, después de analizar los pro y los contras acepto dejarla viajar con la condición de comunicarse con ellos por lo menos tres veces al día y nuca a la misma hora.
Al día siguiente se había embarcado en un avión rumbo a Europa en su itinerario incluyo a Inglaterra, Portugal, España, Italia, Grecia, Egipto y por último la gran Isla de Creta donde paso la mayor parte del verano.
El sol cada día ilumina por completo la isla y aunque Nessie era hibrida no podía mantenerse mucho tiempo bajo el sol, no, sino quería parecer el monstruo que era su cuerpo brillaba como si estuviera formado por miles de cristales e iluminaba todo lo que estuviera a su alrededor.
En su recorrido encontró varias amigas en especial una chica española de figura esbelta , alta, cabellos largos y castaños, siempre mantenía un libro bajo su brazo y sus ojos ocultos del sol tras unas gafas oscuras, de cariño solía llamarla la Sirena.
Con ella habían recorrido Creta asombrándose de su historia descubriendo las playas del este donde se suponía existían restos de los tesoros Bizantinos y venecianos, jugando en el mar egeo cuando el sol descendía un poco, sentándose debido de una gran carpa cuando estaba muy fuerte, y quejándose cuando la temperatura ascendía hasta que el termostato se estallaría.
Se hallaban en un café ubicado sobre un gran acantilado, bajo una sombrilla de la terraza, su amiga platicaba entretenidamente con un lindo y sexy griego que conocieron en un viaje al norte este se unió a su recorrido, dándoles privacidad dejo que su vista se perdiera en la inmensidad el mar, observando detenidamente como las olas chocaban contra el risco, la brisa de verano acariciaba dulcemente su piel y despeinaba sus bucles cobrizos, sonreía tontamente al horizonte hasta que su amiga la trajo de vuelta a la mitológica realidad
- ¡Joder! Nessie ¿puedes prestarme atención?- dijo un poco enfadada su amiga

- ¿Qué me decías?- giro su cuerpo para prestar atención a lo que le decía la sirena-¿me vas a seducir con tu canto?- rio, mientras su amiga rodaba los ojos

- Tan cómica- hizo un gesto obsceno con su mano y rio ante el resoplido del sexy griego en la mesa – el chico de la mesa atrás de mi no os deja de observarte

Sin disimulo alguno levanto su vista para corroborar las palabras de su amiga, frente a ella había un grupo de chicos trigueños, músculos y bien parecidos, ninguno parecía mayor que ella.
El chico que la observaba tenía el cabello a ras, ojos negros y una hermosa sonrisa que brillaba con luz propia, levanto una de sus manos e hizo ademan de saludarla, ella sonrió tontamente, por alguna razón no podía dejar de obsérvale y aunque el resto de sus amigos les veían ceñudos y con la nariz un poco arrugada le valió madre.
Él se levanto de la mesa y camino a ella sin si quiera pestañar, obviaron a sus acompañantes, se sentó en la silla a su lado y comenzaron a practicar animadamente
-¿Cómo te llamas?- inquirió él con voz
-Renessmee Carlie Cullen Swan, Nessie para mis amigos- dijo coquetamente y si el verano era caluroso estar frente a él aumentaba deliberadamente la temperatura
- ¡Tú! - se levanto de - eres una de ellos, una sanguijuela
Como todo una dama se levanto dejando a sus amigos y al sexy idiota que le llamo sanguijuela, se puso sus gafas oscuras Ray Ban y comenzó a caminar por la playa se quito las sandalias mientras su mente cuestionaba el porqué de su ofensa “sanguijuela=Vampiro” había indicado su padre cuando aún era una cría.
El sol caía sobre sus desnudos hombros y comenzaba a picarle lo cual indicaba que pronto comenzaría a brillar como la bola de una disco setentera aumento un poco su paso, no tan rápido como un vampiro pero tampoco tan lento como una humana, su caminar la condujo a lo alto de un monte rodeado de ruinas, otro día admiraría la fuerza de una cultura de guerreros y genios en casi todos los campos, pero ese día lo único que quería era esconderse o devolverse a Canadá, tal vez ir a la vieja casa de Forks la que tanto hablaban sus padres y nunca había querido conocer.
Se sentó bajo la sombra de uno de los muros, adquiriendo posición fetal y observando nuevamente el armónico movimiento de las olas, cuando el sol se oculto por completo se puso de pie y se despojo de su ligero vestido de seda blanca, se paro en la orilla del acantilado, inhaló una gran bocanada de aire y luego salto al agua, disfruto durante un rato de la cálida sensación del agua y la luz de la luna en Grecia y en todo el mediterráneo en esta época se podía disfrutar de un cielo completamente despejado y lleno de titilantes estrellas, cuando todos sus sentimientos se calmaron decidió escalar la filosa roca así mantenía sus habilidades vampíricas intactas, no le tomo mucho llegar a la cima.
Nuevamente en la orilla del acantilado se dedico a deleitarse con el paisaje hasta que un leve ruido llamo su atención, agudizo todos sus sentidos para saber qué era lo que se acercaba, podía oír una respiración acelerada y el bombear de su corazón, sus pisadas no eran notorias, y su olor un olor a perro mezclado con un olor madoroso, la sangre no la tentaba era una mezcla entre dulce y amargo
- ¿Quien anda ahí?- cuestionó cuando dejo de ir la agitada respiración-
- Asustada - dijo la voz sexy tonto del café, mientras salía de las penumbras bajo la tenue luz de la luna se veía más guapo y no ayudaba el hecho que viniera en unos cortos pantalones, dejando a su vista las chocolatinas que tenia por abdominales, cerro la boca para evitar babear
- ¿Eres un perro? ¿Qué quieres? - dijo su cruzando los brazos sobre su pecho
-No ocultes tu belleza- susurro acercándose deliberadamente a ella, su maldito y delator corazón se acelero estruendosamente, él la tomo de las caderas y la acerco a su cuerpo libidinosamente, lucho para zafarse de su agarre, tiro fuertemente pero él la aferraba más fuerte, una de sus manos comenzó a moverse con propiedad sobre su espalda desnuda rozando salvajemente su medula e irradiándole calor.
Su respiración fallo y el sonrió pícaramente mientras dejaba que su lengua se delatara con el manjar de su cuerpo, recorría lentamente esta zona hasta llegar al lóbulo de su oreja y succionarlo, Nessie contuvo un gemido, sus manos ya comenzaban a acariciar el desnudo dorso de su captor
- Así nena, pórtate mal- susurro roncamente el joven a su oído, dejando que su lengua jugara arduamente con este.
Cegada por el deseo y la lujuria, el propicio clima veraniego, el hermoso paisaje y otros factores se dejo llevar, busco los carnosos labios del joven para fundirlos a los suyos, para degustar lo que la naturaleza traía para ella, sus movimientos estaban cargados de pasión, sus manos se aferraban fuertemente a cuello de él, sus lenguas jugaban haciendo que sus partes bajas palpitaran, antes de permitirse irse más lejos se retiro abruptamente
- No, no me toques sucio - dijo controlando el gruñido de placer que se formaba en su cuerpo
Aprovecho que ante sus palabras el soltó un poco el agarre para escapar de sus calurosa cárcel, camino hasta su ropa para tomarla y de inmediato soltarla cuando el cuerpo del moreno la arrincono contra la ruina, dejando que sus cuerpos se rozaran muy fuerte, gimió tenuemente ante el contacto

- ¿No quieres que te toque?- susurro, moviendo su melena y dejar libre su espalda, habilidosamente soltó el amarre de su sostén, su mano viajo a sus pechos masajeándoles indescriptiblemente pellizcándolos sutilmente, mordiendo su cuello y hombro, haciendo que el calor le llenara nuevamente y su centro se humedeciera, jadeo plácidamente- ¿No quieres? Y ¿Qué pasa si te hago esto?
Su mano viajo a la parte baja de su cuerpo, metiéndola mano dentro de la tanga para atacar su punto G, dos de sus gruesos dedos atraparon su centro apresándole suavemente, el calor de ese cuerpo solo incrementaba el placer que sentía, inconscientemente se movió haciendo más fricción, grito por el placer que este extraño le proporcionaba
- ¿No te gusta?- pregunto dejando que sus dedos se movieran entre sus pliegues, haciendo círculos, dejando que se desplazaran lentamente por toda su intimidad hasta llegar a su entrada y dejar que dos o tres de sus dedos la penetraran, su cabeza se echo hacia atrás recargándola en su pecho
- ¡No!- modulo, dejando un jadeo a medias- ¡Ni un poco!
- ¿Te gusta que te castigue?
Su cuerpo la empujo mas contra la maltrecha pared, que en cualquier momento caería al suelo por su estado, con la mano libre agarro su cabello tirando fuertemente de él y le dijo
- ¿Seguro que tendrás que ir a la UCI con lo que te voy a hacer?
Dejando que la mano en la entre pierna continuara bombeándole, su boca besaba sus cenizo hombros, ella se contorsionaba ante los movimientos , en su cuerpo se formaban unas tenues gotas de sudor que viajaban por la piel de porcelana.
Con varios movimientos más arduos logro que su cuerpo se tensara para dar paso a su liberación, dio un grito al obtener el mayor placer de su vida, su cuerpo estaba completamente inestable, las piernas le temblaban , su corazón estaba a punto de colapsar de emoción, su respiración no que decir, dejo que su cabeza cayera así adelante para recargarla contra la pared y antes de que se pudiera recuperar el la giro, con su boca comenzó a besarla desde la boca para luego hacer un camino por todo su cuerpo hasta su tanga, levanto la vista sonriéndole pícaramente, sus manos tomaron la pequeña prenda deslizándola lentamente por sus piernas
- Estas endemoniadamente húmeda- apunto él cuando sus dedos recorrían nuevamente su intimidad, ante su gemido el retomo los besos esta vez en sentido contrario pasando por su abdomen y hasta llegar a su boca, el beso que se daban podía describirse con demasiada necesidad.
Dejo que sus manos viajaran por la esplendida espalda morena hasta con el trasero donde se dedicaron a apretarlo fuertemente, después desplazo las manos a la parte delantera, jugando con la prominente erección, sonrío maliciosamente ante el gemido de él
- ¿Tu nombre niña?- hablo ásperamente
- Jacob Black- dijo en medio de sus gemidos
- ¿Te gusta perrito?- sus manos ya estaban soltando el botón del pantalón, una vez lo librero dejo que la tela cayera y sus ojos se quedaran en la zona baja de Jacob, modio su labio ante la imagen
- ¿Te gusta sanguijuela?- no evito el asentimiento
Antes de decir algo mas él la alzo y ella rodeo su cadera con las piernas, el se permitió entrar sumamente lento a su cuerpo, ella enterró sus uñas en los hombros y aunque habían sido rudos ese movimiento llevaba impregnado amor, ternura …-“Es sexo de verano con un extraño” -dijo su quejosa mente.
Sus cuerpos se movían como si hubiesen sido hechos para estar juntos, con cada embestida gemían, se acariciaban, se amaban, cada embestida era recibida gustosa por su cuerpo que en recompensa movía la cadera fuertemente logrando que cada penetración fuera más fuerte, sus cuerpo se tensaron cuando estuvieron al límite.
Y cuando ambos estaban por liberarse gritaron sus nombres, él sonrío dulcemente y deposito un casto beso sobre sus labios. Se abrazaron y por varios minutos ninguno dijo nada, una vez sus cuerpos se recuperaron ella se separo de él, en su pecho se arremolinaban miles se sentimientos, rápidamente se encogió a tomar su ropa, se cambio presurosa manteniéndose de espalda a Jacob, durante esos cortos minutos sintió que este no quitaba le quitaba el ojo.
No lo conocía y sabia que esto había sido solo cosa de una noche “un amor de verano” diría su tía Rose.
- Gracias por divertirme Perro- dijo conteniendo un repentino dolor en su pecho, dicho este camino rápidamente, apenas creyó estar lejos de su radio hizo uso de su habilidades vampíricas y comenzó a correr.
Esa fue la única vez que lo vio ya que a la mañana siguiente y luego de convencer a su amiga viajaron de regreso a España donde paso el resto de verano, claro España no se comparaba nada a Creta y no porque este país no le agradara , si no porque en Creta había pasado la mejor noche de su vida, además todos los días era azotada por las imágenes de esa noche de verano podía sentir sus besos, sus caricias, su voz, su cuerpo, sus manos en su punto G, sus dientes en los hombros y la forma en que la trato, todos esos recuerdos eran un completo infierno ya que al recordarlo su temperatura aumentaba deliberadamente, y el calor infernal que hacía en España no le ayudaba.
Unas semanas después estaba de regreso a Canadá pronto comenzarían las clases, así que debía organizar todo, era mitad de semana cuando decidió acudir a su facultad, ingreso saludando alegremente a todos, el hedor del Jacob estaba en las instalaciones.
“Maldito subconsciente”- se dijo, hizo como si nada y continúo hasta llegar a la recepción
- ¡Angie!- dijo alegremente- ¿Cómo está la chica más linda de esta facultad?- antes que esta respondiera siguió hablando ¿quieres ver que te traje de Creta? Dios es tan hermoso… -sus palabras quedaron en el aire, cuando dentro de su periferia visual entro Jacob Black, un nudo se formo en su garganta y tuvo la firme intención de salir corriendo de esa sala
-Nessie- dijo Ángela- que gusto verte por aquí, mira te presento al Señor Jacob Black, viene de intercambio así que serán compañeros- todo se helo en ella, sus pocos colores fueron a dar al suelo- ella es una de las mejores alumnas- se dirigió a el
-Mucho gusto Jake para mis amigos- extendió su mano ella acepto el gesto, grave error, el calor comenzó a subir por su cuerpo y las imágenes volvieron a su mente, dejó caer sus defensas e inconscientemente dejo que el viera lo que ella recordaba, la respiración de ambos fallo, ante la secuencia de imágenes en sus mentes-¡Mierda!- dijo el roncamente, ella soltó bruscamente su mano
-Angie regreso más tarde- se apuro en salir, busco la ruta más desolada para huir y antes de que pudiera sentir él la tenia acorralada contra su auto
- Nessie- dijo firmemente- esta vez no vas a huir - sus labios se estamparon con lo de ella, sus manos fueron a su cuello y las de él a su cintura, olvidando donde estaban correspondió frenéticamente al beso, lentamente él se separo de sus labios- Dañaste mi verano- dijo regalándole una sonrisa- ahora yo dañare tu vida no dejándote marchar nunca.